Remedios solidarios

La Coparmex ha solicitado a las autoridades federales implementar los llamados “Remedios Solidarios”, los cuales buscan brindar una solución integral a la pérdidade empleo que experimentamos todos los días.

Inevitablemente, el alejamiento que hoy existe entre el gobierno federal y los organismos del Sector Privado nacional repercute en la falta de programas coordinados entre todos los sectores, cuyos principales beneficiarios debíeran ser los millones de trabajadores, hoy afectados por la peor pandemia que se recuerde en las últimas décadas. Las divergencias políticas e ideológicas que hay actualmente entre el gobierno de la 4T y los generadores de riqueza, productividad y empleo han provocado que “cada quien jale por su lado", lo que, sin duda, le resta efectividad a cualquier programa de “recuperación" que pudiera implementarse para salir de la recesión en la que ya nos encontramos.

A pesar de los desencuentros ya descritos, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), organismo de la iniciativa privada nacido hace más de 90 años, en tiempos de Emilio Portes Gil, y el que más ha confrontado la forma de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha solicitado a las autoridades federales implementar los llamados “Remedios Solidarios”, los cuales buscan brindar una solución integral a la pérdida de empleo que experimentamos todos los días, a consecuencia de la enfermedad que ya ha matado a cerca de medio millón de personas en el mundo.

Entre marzo y mayo, en México hemos perdido ya más de un millón de empleos y más de 10 mil empresas formales han cerrado sus puertas. Muchos países ya han implementado medias fiscales para enfrentar las consecuencias, sin precedentes, que la pandemia está ocasionando en la economía y, sobre todo, en el empleo.

Las propuestas de la Coparmex se basan en tres ejes fundamentales, pensados como un remedio urgente en plena contingencia sanitaria: primeramente, Salario Solidario, el cual consiste en la “vacuna” para proteger el empleo. Se compone de una contribución del gobierno, del patrón y del trabajador, con el fin de evitar despidos de personal ante el cierre de operaciones o la caída de los ingresos que enfrentan las empresas. El Salario Solidario garantiza el 100 por ciento del ingreso de los trabajadores con menor percepción.

Esta medida es una forma de subsidio al empleo, que ya se ha aplicado en 54 países para proteger a los trabajadores. Entre los países que ya han aplicado el Salario Solidario se encuentran varios latinoamericanos como Chile, Argentina, Brasil y Uruguay. La medida tendría un costo estimado para nuestra economía de apenas el 0.7 por ciento del PIB.

En segundo lugar, el organismo patronal propone el Seguro Solidario, el cual jugaría el papel de “terapia intensiva” para la pérdida de empleo. Se trata de un apoyo equivalente a un salario mínimo general (3 mil 696.60 pesos) para todos los trabajadores formales que hayan perdido su empleo. En este sentido, se apoya a todos los actores de la sociedad que han impulsado la necesidad de implementar un Ingreso Mínimo Vital para compensar los ingresos que han dejado de recibir quienes hayan perdido su empleo a causa del covid-19.

Finalmente, un Bono Solidario, el “energizante” para crear trabajos. Se trata de un incentivo a la contratación de empleo formal, el cual tiene el objetivo de recuperar la pérdida de empleo registrada en los últimos meses. Para ello se utiliza un esquema que incentiva la creación de empleos con salarios por encima del salario mínimo, con un tope de tres salarios mínimos de apoyo, por parte del gobierno, por trabajador.

Estos Remedios Solidarios tienen un costo aproximado de 1% del PIB; es decir, cerca de 204 mil millones de pesos. Para financiarlo, la Coparmex propone la adquisición de deuda pública. México cuenta con un nivel de endeudamiento adecuado que está permitido ante una situación de emergencia. De no optar por la adquisición de deuda, se propone la reorientación del gasto público; por ejemplo, cancelando obras que hoy no son esenciales, como el Aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, entre otras.

Hoy por hoy, el gobierno federal sólo ha anunciado 0.10 del PIB en medidas fiscales directas para apoyar a empresas y trabajadores formales, mientras que, por sí solos, trabajadores y patrones aportan cerca del 7 por ciento del PIB por concepto de ISR al año.

Sólo con consensos entre autoridades, trabajadores y empresarios podremos sortear la recesión que ya llegó. De lo contrario, no se ven a la distancia soluciones viables. A no ser que lo que se pretenda conseguir sea lo opuesto.

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