Lo innumerable, lo inédito de Jorge Fernández Granados
Después de un largo silencio en la poesía, Jorge Fernández Granados regresa con Lo innumerable, un nuevo libro de este género. A Granados le asisten sus mismas obsesiones: los claroscuros, la infancia, la ceguera, la vigilia y el sueño, una atmósfera nostálgica que apela a la primera y única nevada en la capital del país, el juego con la página en blanco, etc. Lamentablemente, no pude encontrarme con el autor para charlar de esta obra debido a complicaciones en su agenda de trabajo, pero aquí pergeño algunas ideas sobre Lo innumerable
Nadie lee poesía pero me piden poemas inéditos.
Fabio Morábito
Desde Los hábitos de la ceniza, Granados ya muestra un gran control del ritmo. En este poemario, no falta a esa cualidad. En cada uno de sus poemas se halla el tono conversacional, nunca críptico, con una prosa poética diáfana. A través de la anáfora, con versos de arte menor, sobre todo, Granados forja un ritmo a sus poemas. Cuando el poeta asume el verso largo o la prosa, ni le falta música ni abandona la oralidad. La combinación de tipografías ya le da al lector un sesgo de los vasos comunicantes (sobre todo de intenciones rítmicas) del libro.
Acaso uno de los mayores atributos de este autor sea la capacidad para ver. Es en la luz y en la sombra donde se encuentran los mejores versos, es la imagen el riesgo más destacado de Lo innumerable. En Jorge Fernández Granados, la experiencia de lo visual irrumpe para posicionarse por sobre otros aspectos de un poema. Con esto no quiero descartar versificación y las variaciones propias que el lenguaje da, pero es cierto que su poesía entra por el ojo, siempre se ve, se contempla, aunque la blancura, en este libro, tenga un lugar preponderante.
Devueltos sean una y otra vez los frutos de la luz a la luz; una violeta en la vanguardia de la luz; y comprendí que el sol era un fantasma; y el ángel esa sombra apurada en la polvorienta blancura son sólo algunos de los versos en que Fernández Granados sepulta todo a su alrededor en la resplandeciente figura de la luz, incluido en “ángel de sombra”.
Autor de ensayo y aforismo, en Granados la poesía tiene un lugar principal. En su creación poética no se muestra ningún trazo de conciencia ensayística ni de brevedad aforística. Su poesía se compone de luz y música, de sonido e imágenes. A Granados le interesa que el poema emprenda travesías y tome riesgos mediante figuras retóricas, con el encabalgamiento –aunque es sutil–, las mezcla de la prosa poética y la tensión del verso menor.
El texto avanza en una polifonía, en una andanada de imágenes y se vuelve más entrañable poco a poco. No hay grietas en ese discurso al parecer fragmentado, un tejido une una voz con otra, la blancura hace más visibles los pequeños detalles, nos los deforma, pero muestra su devastación y su vejez. La infancia, leitmotiv en la obra del autor, se clarifica, repercute en una edad avanzada debido a que vuelve una y otra vez, a veces amorfa, otras, con un cariz entristecido: “una sombra que lo que somos desde la inoscurecible edad de la luz”.
Regresa Granados al poema, al poema inédito, al que nadie conoce, pero que todos han visto o leído. Regresa Granados con otro rostro, con el mismo, con los objetos ennegrecidos por los ojos que los han escudriñados miles de veces. Regresa Granados, con otro, el mismo.
Hashtag. El que viene es un año de muchas novedades. Es un gobierno nuevo con ideas renovadas y un plan de austeridad que, al momento, parece que ya comienza a surtir efectos. Será, 2019, un inicio, y como cualquier comienzo, la incertidumbre es un elemento constante. Entendamos que éste es nuestro panorama, no hay otros. Quizá a México le viene una andanada de migración, lo que nunca antes se había vivido, una relación compleja, porque siempre lo será, con Estados Unidos, una constante del crimen y violencia, así como una lucha de partidos que llegará a ser odiosa. Ya veremos si la economía mejora y las promesas logran concretarse, aunque sea mínimamente. No será un año sencillo, mucho menos de jauja. Es tiempo, este final de año, de reflexionar y pensar, mucho, para en 2019 dar la batalla. Por el momento, felices fiestas.
Escritor
