De cuartos, quintos y quintitos
Acabaron las especulaciones y, al parecer, los miedos: Andrés Manuel López Obrador será el próximo Presidente de México. Culminó la sorpresa y el deseo: la Selección Mexicana de futbol se eternizó en el cuarto partido. Los derrotados continúan en espiral: como fuerza política nacional, el PRI cae al tercer puesto y el PRD, al cuarto, pero más minado que su par revolucionario. Acción Nacional vive a contrarreloj, a pesar de escoltar a Morena. En el ánimo popular emerge la frustración combinada con la esperanza
Sin duda, como ocurre en la literatura, la historia de los perdedores es más atractiva que la de los vencedores. La narrativa que se teje posterior a las elecciones pocas veces se ha visto en la vida democrática del país: el Partido Revolucionario Institucional, reducido a una insinuación; el Partido de la Revolución Democrática vive en un cuarto deshabitado; Acción Nacional está a nada de sufrir una desarticulación masiva, su intimidad, en poco tiempo, saldrá a la luz por las razones equivocadas. El Frente que formaron estos dos últimos será un mal sueño para ambos.
El partido del actual Presidente no termina por entender su posición en la actualidad. Su existencia responde más a una cuestión de historia que de renovación, el PRI vive, como lo ha hecho la selección argentina de futbol, de su fama. No hay en este instituto nada nuevo que ver, las mismas alineaciones, el mismo sistema operativo, los viejos jugadores que aún creen que la marca del partido será suficiente para ganar. En estas elecciones quedó evidenciada la debilidad de su llamado voto duro, la fragilidad de esa maquinaria que, auguraban muchos analistas, le daría en anhelado triunfo a Meade. La última gran decisión que tomaron en este proceso electoral en el partido fue aceptar la victoria de López Obrador con mucho tiempo de antelación, no creo que haya sido una elección del excandidato, el PRI ya no es un instituto de un solo hombre. Acaso, la estocada para el PAN, quien de nuevo se quedó a la sombra del Revolucionario Institucional. Ahora les toca vivir como partido chico.
Ricardo Anaya no quiso irse sin dar patadas de ahogado: en su discurso de derrota, el queretano no quiso soslayar el asunto con la PGR. Aceptó y felicitó a Andrés Manuel, seguro porque lo último que quiere es enfrentar a la PejeErre. No te apures, Ricardo, ya te lo recomendó López Obrador, no habrá venganzas. Aunado al PAN, justo es hacer frente a su compañero de aventura electoral, el PRD. El partido de Ifigenia Martínez, Cuauhtémoc Cárdenas, Amalia García y Porfirio Muñoz Ledo, por sólo mencionar algunos, sobrevive de milagro. Arrojado a una cuarta posición como fuerza legislativa, el sol azteca pasa por el momento más crítico. Despojado de la CDMX, su bastión casi por derecho de piso, ahora el partido sólo va a gobernar un estado, Michoacán. Los demás, lo hará con el PAN, claro, si éste quiere ceder un poco. No hay que olvidar que los candidatos vencedores en estas elecciones que fueron con la coalición, Diego Sinhué Rodríguez, en Guanajuato, Mauricio Dosal Vila, en Yucatán, y Erika Alonso, en Puebla, nacieron en las filas albiazules, no amarrillas.
Ahora tocará a estas instituciones políticas ejercer la condición de López Obrador por doce años, de grupos de oposición, de hombres y mujeres de crítica, de partidos capaces de analizar y recomendar. El aluvión Moreno lleva ventaja, sí, pero espero que PRI, PAN y PRD no olviden que entramos a un nuevo tiempo, el de democracia de a de veras, ergo, es necesaria su trabajo de crítica, su posición como ejes transversales, cuando sea necesario, y de fuerzas políticas de apoyo, cuando se necesite. Morena, lo sabemos bien, no puede gobernar solo. Necesita contrapesos y respaldos. Ahora, ésa es la función de ustedes.
HASHTAG. La Selección Mexicana de futbol se despidió de Rusia con un dos a cero contra Brasil. El quinto sigue siendo el objetivo. A pesar de la gran actuación con Alemania y el solvente desempeño contra Corea, en el ánimo popular quedará la derrota contra Suecia y Brasil. Y también, la desbandada de jugadores para ir con las escorts. Eso es lo que se recordará, como un mantra que se repite cada Mundial.
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