Porque se puede

El trabajo visual en Gospel on spangled banner es en sí mismo un ensayo histórico sobre la crueldad y la grandilocuencia del poder

En respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, el ejército de Estados Unidos invadió Afganistán e Irak. No hay pruebas de que esos países participaran en los ataques contra el WTC. Los muertos por esas dos guerras suman miles, como también son miles los caídos en la “guerra contra el narco”. Los genocidios impunes, injustificados por conquistadores de distintas banderas desde el “descubrimiento” de América a las recientes guerras acumulan océanos de sangre. ¿Por qué ha sido posible tanta crueldad, abuso, mentira e impunidad? ¿Qué nos espera?

Desde su trilogía Terminal, el joven actor, autor y director de teatro Diego Álvarez Robledo ha mostrado su determinación por hacer de la escena algo más que entretenimiento. En Terminal Axólotl, parte de la mencionada trilogía, abordó la desgarradora historia de un conjunto de personajes en el contexto de la extinción de seres humanos y ajolotes. En Bestiario humano logró una síntesis brillante sobre la acción depredadora de la humanidad en contra de infinidad de especies, en especial en los últimos dos siglos.

En este viaje creativo Álvarez Robledo ha pasado de obras ficcionales al teatro documental. Si en Bestiario humano la pregunta era: ¿por qué se han extinguido tantas especies? En Gospel of the spangled banner (Evangelio de la bandera estrellada), su más reciente obra, se propone ir al fondo en el fenómeno del colonialismo. ¿Por qué tanta impunidad? El dramaturgo y director avanza una primera y contundente respuesta: porque pueden.

Gospel of the spangled banner es una puesta en escena comisionada por la Dirección de Teatro UNAM y la Western Washington University. El resultado es una síntesis de historia, drama y “oscura” comedia musical, en la asimilación del teatro documental y Brecht. Su recorrido va de Cristóbal Colón, a quien debemos el término colonialismo, a la guerra de secesión y la esclavitud en Estados Unidos, la injerencia del imperio en las llamadas repúblicas bananeras, la invasión de Estados Unidos a Afganistán y su intervención en Centro y Sudamérica. El texto de Gospel on spangled banner se puede leer como una conferencia, donde se insertan escenas dramatizadas que van del tono serio al grotesco. La puesta en escena se conjuga con un eficiente uso de la palabra, la imagen, la música y el trabajo de los actores.

La factura de este muy ambicioso empeño es casi impecable. El texto escrito en inglés por Álvarez Robledo se puede leer en español proyectado en la base del escenario, en traducción y subtítulos de Rosalba Castellanos. Se trata de un trabajo sintético, riquísimo en referentes, lleno de humor, ingenio y de ironía, que combina el tono informativo con frescos y desparpajados diálogos. Es capaz de saltar de la prosa al verso con destreza.

El espacio se organiza con varias pantallas deslizantes que arman distintas composiciones en el ambiente de una cuidada y sugerente iluminación de Matías Gorlero y Félix Arroyo. El trabajo visual es en sí mismo un ensayo histórico sobre la crueldad y la grandilocuencia del poder. Predomina en el conjunto de imágenes el uso de la sinécdoque. Las proyecciones pasan de retratos de Cristóbal Colón a códices, mapas, fotografías de poblados, el fragmento de la pared de una casa que da cuenta de la miseria de toda una región, el objetivo en la mira de un arma implacable. Por la escenografía y el dispositivo de proyección lleva crédito Daniel Primo. Una síntesis histórica es la música que compone Rodrigo de la Mora, un bordado de ritmos sonidos que contrastan sobre el telar de un musical estilo Broadway. Sofía Sylwin lleva el crédito por las coreografías. El desempeño de los tres jóvenes actores es desigual. En las dramatizaciones, en la exigencia de pasar de uno a otro tono, llenan el espacio. Rebecca Cort es además una cantante entonada, con buena voz. Austin Harr goza de fuerte presencia y voz suficiente. Bailey Mc Cully necesita mayor entrenamiento y proyección para cantar.

Gospel of the spangled banner tuvo su estreno en el marco del 22 Festival Internacional de Teatro Universitario de la UNAM, con tres funciones el fin de semana pasado en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, que se llenó de un público entusiasta que ovacionó la obra. Hoy se presentará en el marco del Kennedy Center American College Theatre Festival, Region VII, en el McConnell Auditorium. La originalidad de esta propuesta escénica, el profesionalismo, el rigor en su compromiso de dar perspectiva a las grandes preguntas que enfrentamos hoy, ameritaría una larga temporada y representar el teatro mexicano en los escenarios del mundo.

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