Vientos de guerra

México, España o Francia son una invención humana, no son sin ser identificados, y esa identidad sólo funciona para los humanos.

Hoy hablaba con mis hijos durante el desayuno sobre la nacionalidad como concepto. El origen de la discusión es el día nacional de Italia, que, cómo nación, es una de las más jóvenes que existen. México es una nación más vieja que Italia, pero no que la idea de Italia.

Les explicaba a mis hijos que hay temas que hoy vemos con naturalidad, pero que son una invención humana. México, España o Francia son una invención humana, no son sin ser identificados, y esa identidad sólo funciona para los humanos. La definición de las fronteras, la constitución, las leyes son un mecanismo de organización. La fauna que está entre las fronteras la cruza sin necesidad de pasaporte o mayor trámite porque son parte de la región, no del país, que, insisto, es solo aplicable a homo sapiens (Harari lo explica con mucha contundencia en su libro Sapiens). ¿Un venado que vive entre Tamaulipas y Texas es mexicano o estadunidense?

Conceptualmente, esto es importante porque la identidad (religión incluida preponderantemente) y territorio han sido el origen del 99% de las guerras en la historia de la humanidad. Lo siguen siendo, el conflicto de Rusia y Ucrania es el más evidente. ¿Qué es Rusia y qué es Ucrania? Son dos ideas o conceptos mayoritariamente aceptados por conveniencia y congruencia entre los habitantes y el reconocimiento de otros territorios, que es lo que legitima el concepto. Sin reconocimiento, el concepto no tiene importancia, pero sin la identidad tampoco hay concepto.

Mi hijo me pregunta sobre Yugoslavia, un invento post Guerra Mundial para tratar de organizar una región con muchas diferencias culturales; el mundo reconoce a Yugoslavia como concepto, pero ellos, croatas, serbios, hersegovinos, albanos, kosovares no aceptan el concepto y el resultado fue la guerra. No importa qué piense el mundo, esa palabra, Yugoslavia, está inventada e impuesta.

La propia nomenclatura de los países explica un poco lo que escribo. España es Hispania, porque así le llamaron los romanos, aunque localmente ellos se llamaban a sí mismos íberos. Pero después de haber sido parte relevante de Roma y haber vivido bajo las reglas conceptuales de Roma Hispania fue el concepto aceptado y el nombre impuesto terminó siendo identitario.

Grecia es el ejemplo perfecto, ¿por qué Grecia se llama Grecia en todos los idiomas menos en griego? Porque Grecia es un nombre romano, el concepto identitario griego, más antiguo que Roma, es Hellas, nada que ver con lo que Roma impuso hasta nuestros días.

Todo este rollo conceptual es porque Europa vuelve (como siempre) a estar en guerra. Rusia piensa que Ucrania fue siempre Rusia, y que el arreglo post Guerra Mundial era aceptable mientras Ucrania era parte de las repúblicas soviéticas (otra forma de organización artificial como todas), pero cuando la identidad ucraniana se ve más identificada con Occidente, Rusia se apega a su definición identitaria. Los países de Europa central son organizaciones artificiales creados para evitar la guerra, pero no es una solución permanente, porque es eso, un arreglo.

El arreglo ha caducado. No sólo por Ucrania, Yugoslavia y su guerra civil fueron el primer síntoma, la separación de Chequia y Eslovaquia el segundo, y ahora la permanente sensación de vulnerabilidad que define y ha definido la política y la historia de París a Moscú ha renacido. La historia de Europa es la guerra constante como una acción preventiva; invado antes de que me invadan. Un recuerdo geográfico, querido lector, es que no hay impedimentos físicos de París a Moscú, y por eso la vulnerabilidad de Rusia y Francia (con Alemania y Polonia en medio) traerán una nueva guerra; pero el origen es el mismo de siempre.

En los siguientes 20 años, Europa no será la misma; pero Europa no ha sido nunca permanente.

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