Reflexiones de julio
Pues se cumplió el plazo y tuvimos las elecciones el 1 de julio con el resultado que venían prediciendo las encuestas, e incluso, un poco más, ya que el voto escondido, que esperanzaba al PRI y al PAN, en realidad favoreció a Morena. El país votó con un enojo y hartazgo sin precedentes. El presidente Peña puede estar contento con su gestión como jefe informal del PRI, pues lo ha borrado del mapa. Muchos priistas amigos míos todavía apostaban a la “estructura” y la “maquinaria” del otrora partido todopoderoso, pero no pudieron ganar ni un distrito electoral

Luis F Lozano Olivares
Avvocato del Diavolo
En cuanto al Presidente electo, ha tenido un buen papel en términos generales durante los días posteriores a la victoria. Ha estado rodeado de la parte moderada de Morena y han salido a dar mensajes correctos, que han tranquilizado a los mercados. Lo bueno ha sido confirmar la independencia del Banco de México, prometer un balance presupuestal (a ver si pueden) y, muy importante, apoyar al equipo negociador de México en el TLCAN mediante un espaldarazo y la integración de miembros de su equipo como observadores. Nada más importante que cerrar filas frente a Estados Unidos.
Veo mucha gente aplaudiendo al Presidente electo por un discurso de reconciliación nacional y por la civilidad democrática practicada. La verdad es que no le veo mucho mérito cuando uno se acuerda que la reconciliación nacional es necesaria gracias a que él mismo ha dividido a la sociedad durante 18 años de campaña. Es como parar una pelea que uno mismo inició. El segundo tema es la agradable civilidad democrática que han desplegado todos los actores políticos. Tampoco es gracias al señor López, fue gracias a la madurez y responsabilidad que tuvieron los candidatos Meade y Anaya para reconocer su derrota, rápido y sin dar espacios a la incertidumbre. Ambos dejan un precedente para el futuro de lo que los demócratas hacen porque lo deben hacer. No olvidemos que el señor López siempre negó ese trato a todos los que lo vencieron en una elección e, incluso, la presidente de su partido todavía amenazaba con el diablo la semana previa a la elección. Para acabar pronto, todo ha sido civilidad democrática, menos en Puebla, donde perdió Morena y acusa de trampas. Es su ADN.
Creo que hay que reconocer que las elecciones de 2000, 2006, 2012 y 2018 han tenido un mérito importante en el diseño del proceso electoral y en la participación ciudadana para organizar dichas elecciones. El diseño no permite la trampa y el fraude. Cuando se ha acusado de fraude, ha quedado en la fe de los seguidores de quien lo acusa, ya que no se ha podido demostrar lo que tanto ha lastimado al proceso. Espero que ya haya quedado claro que el sistema funciona. Honor a los ciudadanos que se capacitaron y participaron como funcionarios de casillas en todas esas elecciones.
En las democracias gana el que más votos tiene. El presidente electo, López Obrador, merece el apoyo de todos. Tiene las mayorías para llevar a cabo sus propuestas, pero no debe entender que su poder es ilimitado. Él será el representante de una institución, será el jefe de Estado y de Gobierno, cabeza del Poder Ejecutivo y su función viene de un mandato constitucional. Todos los caprichos y berrinches quedan fuera de ese mandato. Por eso debe reconsiderar posturas como la de usar el Estado Mayor Presidencial, que es una institución creada para cuidar a otra institución, al jefe del Ejecutivo, no a Andrés Manuel López Obrador. Ya ni mencionaremos el riesgo existente en un país como el nuestro.
Lo que más preocupa es la oposición. PRI y PAN quedan en ruinas; uno, por el desgaste de ser gobierno; y el otro, por las divisiones internas causadas por Anaya, quien se quedó con la candidatura a pesar de todo. Anaya debe pensar muy bien qué hacer en el futuro; tratar de presidir el partido o erigirse como líder de oposición sólo ahondará la división o la imposibilidad de reconciliar a un partido fundamental en la vida democrática mexicana. La falta de contrapesos en una democracia es peligrosa e indeseable.
Deseo que a México le vaya bien con el nuevo gobierno.
Abogado y opinante
Twitter: @LlozanoO