El terremoto político de la semana fue la confirmación, porque se veía venir, de que el señor Zohran Mamdani ganó la alcaldía de Nueva York con una mayoría muy seria. El crecimiento electoral del señor Mamdani, no parece ser sorpresa para quienes entienden la política local en Nueva York. El nuevo alcalde tenía mucha experiencia electoral en Nueva York y un olfato pertinaz para entender cuál era el tema de campaña y dónde se tenía que hacer esa campaña. Eso, aunado a su carisma, lo hicieron un buen candidato, y ganó.
Todo proceso y resultado electoral es un cúmulo de cosas, algunas lógicas, algunas no. Vamos a tratar de resumir algunas de las que he escuchado de gente que es experta en el ecosistema neoyorquino.
La primera es que la competencia del señor Mamdani fue deplorable; los populismos de aquí, allá y acullá ganan por el hartazgo general al estereotipo del político normal. El exgobernador Cuomo, que era la otra opción “real”, es el más de lo mismo que el establishment pudo anotar como opción al señor Mamdani, un político cansado y desgastado que la gente ya no quería ver ni en pintura. Llama la atención la sequía de liderazgos conservadores del mundo del derecho en el epicentro actual de los abogados del mundo.
La segunda es el cambio demográfico neoyorquino. Quien diga que la migración no tiene efectos electorales miente, y quien diga que esos efectos electorales no son resultado del perfil de migrante miente más. Nueva York ha pasado de 90% de gente blanca en 1950 a sólo 31% en 2024. Aunque las élites blancas de las costas de Estados Unidos han sido más proclives a votar por los demócratas, no está claro que un candidato tan extremista como el señor Mamdani, guardando las proporciones de la época, hubiera ganado con una composición demográfica como la de 1950. Esto nutre la idea conspiratoria de que la política de migración europea empujada por los partidos progresistas tiene como objetivo garantizar que la “izquierda” tenga siempre votantes para subsistir.
La tercera, la inaccesibilidad económica de Nueva York para jóvenes y migrantes. Nueva York es invivible, los jóvenes que terminan una carrera profesional, que antes garantizaba un ingreso con el que se podría vivir, ya no les alcanza para hacerlo. Esto no es un fenómeno único de Nueva York, también pasa en Europa y pronto en México. La falta de vivienda accesible es un problema autogenerado por los gobiernos para crear una confrontación que genere campo fértil a ideas como las del señor Mamdani (o Susana Díaz en España o los Batres aquí) de congelar rentas, expropiar casas, proteger okupas, que generan el incentivo contrario a lo que se tiene que hacer. Mientras más vivienda se construya, mayor oferta y baja el precio.
La vivienda y su inaccesibilidad fue el asunto de campaña del señor Mamdani, junto con otros económicos y su promesa de dar cosas gratuitas a la gente, hizo eco en la juventud, en las “minorías” y en las feministas. Para ello el señor Mamdani tendrá que generar ahorros de otros sitios, como la policía de Nueva York, que él considera que recibe demasiado.
Hay quienes dicen, que hay que dejar, en lugares controlados y, de vez en cuando, que un comunista llegue al poder, para poder demostrar a las generaciones nuevas lo que ya ha sucedido cientos de veces en países y territorios; el socialismo/comunismo no funciona.
Para mí sí es un tema porque el set de principios morales de personas de este perfil es completamente distinto y es por ello que uno observa la destrucción de las mismas instituciones que defendían, cuando les servían. Por lo que pienso que no hay ambiente controlado que sirva para ello. Mi preocupación máxima, es que han logrado un perfeccionamiento de la narrativa con la que es difícil competir. Si esto pasa en Europa y Nueva York, donde uno presume mayor educación, ya podemos explicarnos lo que pasa en lugares como México.
El destino es el fracaso, pero nadie lo cree hasta que pasa. Urgen barreras de entrada en la democracia, llevo tiempo diciéndolo.
