La madre patria

Los mexicanos buscan otros destinos de inversión fuera de su país que, se supone, es un país de oportunidades.

Primero que nada, querido lector, voy a empezar disculpándome por picar el anzuelo para hablar de este tema. Como sabemos el gobierno actual (hasta hoy) es genial en la invención de distractores que tienen a la gente ocupada para no enfocarse en los grandísimos problemas que tiene nuestro país y las terribles omisiones de un gobierno que no entiende nada. Pero creo que este distractor tiene consecuencias que ya son visibles en lo sustantivo.

La inversión española durante este sexenio ha sido reducida, además de que empresas españolas relevantes han desinvertido y se han ido de aquí. Por el contrario, las inversiones mexicanas en España se han incrementado notoriamente al punto que la gente en Madrid pregunta si México se está quedando con el barrio de Salamanca. Lo anterior es mala señal de lo que pasa aquí, por cierto, los mexicanos buscan otros destinos de inversión fuera de su país que, se supone, es un país de oportunidades. Esto es significativo, aunque al actual presidente del Senado mexicano no le importen las inversiones con su “pus ni modo”.

Pero vale la pena discutir y analizar el enorme error histórico que México ha cometido al hacer a España el villano de su propio fracaso. Uno entiende que la historia ha sido un instrumento y herramienta para poder forjar los cimientos de la identidad nacional de un país. Pero también es importante recordar que los Estados nacionales son bastante recientes en la historia de la humanidad y que antes los nombres de los territorios se los habían puesto otros pueblos que los habían conquistado. Pero las naciones son un invento del hombre, las fronteras son un invento del hombre; la Constitución es un papel con letras y las fronteras cambian de un momento a otro, porque son líneas imaginarias que se respetan por acuerdo común de dos colectividades. Cuando una no lo reconoce, la frontera desaparece y si no pregúntenles a los ucranianos hoy.

La leyenda negra es una narrativa creada por el enemigo histórico de España que fue Inglaterra y que ha alentado el supuesto genocidio español y el aprovechamiento de los recursos de sus inexistentes colonias. Incluso, México ha comprado a tal grado esta mentira que le llamamos a los periodos como colonial y precolonial (no hubo colonia era virreinato). Pero escribir la historia en este sentido no la hace verdadera. El hecho es que, desde la llegada de los españoles a América, los reyes decretaron distintos instrumentos que protegían a los nativos ante la ley española y se permitió el matrimonio entre ambas razas. Sólo hay que ver a México, Perú y Ecuador para entender que España permitió el mestizaje porque adoptó, como propios, los territorios con todo lo que contenían. La Nueva España no era de España, era España con todos sus beneficios.

Esto, querido lector, viene de mil 500 años antes cuando Roma creó su imperio. Roma conquistó Hispania (así le llamaron los romanos) y adoptó a los nativos como ciudadanos romanos al punto de que hubo tres emperadores romanos nacidos en Hispania. Otra vez, Hispania no era de Roma, era Roma. Así nomás, México es nieto de Roma gracias a España y ni siquiera lo valoramos.

Entender la composición cultural de México es muy fácil, pero hay que leer más allá de los libros de texto de la SEP que han sido cruciales para crear un pueblo acomplejado y mal agradecido por su falta de entendimiento de lo virtuoso de su cultura.

Es difícil pedirle peras al olmo, más cuando éste no quiere hacerse responsable de los fracasos del México independiente que tiene más de dos siglos y sigue culpando al país y cultura que lo civilizó y convirtió en país occidental.

La Nueva España fue la joya de la corona del imperio español, donde se construyeron ciudades a imagen y semejanza de las que hay en España, catedrales, universidades y la primera imprenta de América. México fue parte relevante de un imperio brutal en la historia universal; cuando se separó, perdió la mitad de su territorio y no ha podido terminar con su desigualdad, siendo paradójicamente los más afectados los pueblos indígenas del país.

Temas:

    X