La geopolítica y la economía
El problema de tener una clase política analfabeta los que no son excepcionales como la que rige el mundo es que no existen cálculos de las consecuencias que ciertas acciones de hoy pueden generar en el futuro. Esto es consecuencia de dos cosas, la primera es la de tener ...
El problema de tener una clase política analfabeta (los que no son excepcionales) como la que rige el mundo es que no existen cálculos de las consecuencias que ciertas acciones de hoy pueden generar en el futuro. Esto es consecuencia de dos cosas, la primera es la de tener democracias sin barreras de entrada, donde cualquiera que pueda ganar una elección puede convertirse en gobernante (cortesía de los partidos políticos, verdadero cáncer de las democracias) y la segunda es el desconocimiento de la historia como fuente de conocimiento que nos ayuda a comprender al futuro.
La historia de las sociedades y la razón del por qué nos juntamos unos y no con los otros es tan vieja como la de los seres humanos. La pregunta es: ¿qué ha motivado al ser humano a vivir en un lugar u otro, con unas personas o con otras a lo largo de los últimos cien mil años. Las causas que motivaron las primeras sociedades fue la protección ante los elementos de la tierra, no había tantas cuevas como personas, por lo que se tuvo que aprender a convivir. De ahí la protección social que se extendió contra otros grupos u animales. Después, los beneficios de trabajar en comunidad, desarrollo del lenguaje y la creación del sedentarismo.
En la cuenca del Mediterráneo, que es una zona única en términos de la combinación de mar, planicies y fertilidad de la tierra, las comunidades fueron aglutinándose hasta que la guerra entre ellos era inevitable. Entonces las comunidades buscaban aliarse con otras que tenían la misma amenaza, creando espacios físicos entre amigos y enemigos para defenderse mejor. El problema es que ahora, al crear grupos más grandes de personas, había que organizar la mejor forma social y política de la comunidad. En algunos, el mando se le dio al más fuerte, en otros, al más viejo, hasta que estas comunidades avanzaron tecnológicamente creando armas de metal con las que sometían a otros bajo su control y organización política.
Después a alguien se le ocurrió que él era el escogido por los dioses y, de ahí, política y religión tuvieron que compartir el protagonismo dentro de las estructuras sociales y políticas, pero también, sobre todo la religión, se volvió causa fundamental del lugar donde se asentaba una religión o si tendría que buscar otra opción para ubicarse. Las religiones se convirtieron en la principal causa de movilidad geopolítica durante el medioevo, junto con la lengua.
Después vino la época colonial y aquí cambiarían las causas por las cuales personas y territorios debían estar juntos o no. Si bien la época que conocemos en México como colonial debería ser virreinal, las potencias europeas empezaron a vivir del comercio y la extracción de minerales de los distintos territorios que habían conquistado e invadido. La economía se convertiría desde entonces en la primera causa que une o divide poblaciones y que define las fronteras y la geopolítica global.
La revolución industrial volvió a cambiar todo, los países que se industrializaron primero buscaban maneras de crear mercados para sus productos. Dejaron de existir los imperios coloniales porque las colonias decidieron dejar de pagar impuestos que exigían las capitales europeas. Los países europeos, ya sin colonias, tuvieron que inventar nuevas maneras de generar riqueza y esa creación de mercados implicaba cerrar mercados a otros países. Esta transición es el origen de las dos guerras mundiales del siglo pasado y el establecimiento del orden global posguerra por Estados Unidos nos ha regido hasta hoy, pero el modelo se acaba.
El mundo está cambiando nuevamente ante nuestros ojos. Las conversaciones en el mundo desarrollado son la inteligencia artificial, los chips y la fabricación de baterías, mientras que aquí estamos terminando una refinería y gastando todo el dinero público en ayudas sociales sin tener garantizado lo esencial, como la educación y la salud.
El problema es que la mitad norte del país está conectada a una economía desarrollada y tiene una manufactura avanzada y dependiente del sur de Estados Unidos, pero anclada en una idea manejada por grupos políticos del sureste que tratan de llevar al país a un pasado que no existe ni existió. Jalisco ya movió la primera ficha.
