El mundo al revés

Los izquierdistas del mundo dicen públicamente y sin empacho que Cuba es un paraíso gracias a la aplicación del comunismo

Para mi tío Rolando,

con admiración y agradecimiento.

Uno de los mayores visionarios del siglo veinte fue Winston Churchill. Es difícil tener la combinación de talentos en una sola persona como Churchill y que, además, se quiera dedicar a liderar su país con todo lo que eso conlleva. Respecto a los talentos, ser fuerte en el aspecto estratégico y táctico al mismo tiempo es una cualidad única en política y en lo militar. Churchill vio de lejos el crecimiento de dos de los peores sistemas políticos que han existido, el comunismo y el fascismo, y fue prácticamente él quien definió a qué sistema se debería atacar primero previendo que los dos serían un problema eventual para la democracia liberal.

Dejó una frase brutal para avisarnos (y que no he usado pocas veces en esta columna): “Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas”. Dos generales americanos concordaban con la visión de Churchill en términos generales y ambos fueron proclives, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial y vencido el fascismo en Alemania e Italia, a seguir contra el comunismo aprovechando que el armamento estaba ya en Europa y Asia, pero los europeos estaban exhaustos. George S. Patton y Douglas MacArthur fueron esos generales. No les faltó razón desde el punto de vista militar, porque en los siguientes treinta años tuvieron que pelear varias guerras anticomunistas con su consiguiente costo e incluso Estados Unidos sufrió su primera derrota en Vietnam.

La democracia liberal como sistema ha traído más bienestar que el comunismo y el socialismo en donde se ha aplicado. No es difícil verlo (¿hacia dónde emigra la gente y desde dónde?), pero ha sido muy difícil poderlo comunicar al beneficiario. El primer reto es que la libertad pura que la democracia liberal defiende implica eso, ser libre de pensar que la libertad y la democracia liberal es mala y, por lo tanto, las masas simplistas son tierra fértil para cosechar ideas y narrativas que pelean con la realidad de forma tan estrepitosa, que hemos llegado a niveles imprevisibles.

Los izquierdistas del mundo dicen públicamente y sin empacho que Cuba es un paraíso gracias a la aplicación del comunismo. Usted puede entrar a Google y ver fotos actuales y testimonios para corroborar que simplemente no es cierto, pero eso no importa. Las comunidades LGTB+ defienden a sociedades musulmanas donde morirían a pedradas sin juicio por su sola elección sexual. ¿Tiene lógica? No.

Occidente ha cometido un error enorme y es permitir que la narrativa de que el colonialismo fue malo en todos los sentidos ha llegado a un extremo en el que todo lo malo es mejor que el occidentalismo y es donde estamos. En Gran Bretaña está pasando algo importante, la propia ley e instituciones británicas (el último imperio occidental desde Roma) se vuelcan contra sus propios ciudadanos. Es decir, en el colmo de la libertad, usted puede insultar al rey y a Jesucristo, pero no puede insultar a Alá, porque eso puede molestar a quienes quieren terminar con la libertad. Un disparate.

Pero ese disparate está causando problemas graves, hoy visibles en Gran Bretaña, pero también serán visibles en otros países porque ya le estamos dando la vuelta de más a las libertades. Cuando un grupo debe soportar todos los excesos de otro grupo, al que hay que consentir porque si no se ponen muy violentos, hemos llegado al límite.

En Iberoamérica estamos así, las izquierdas “progresistas” que se han autonombrado (sólo eso) los defensores de las libertades se dedican a utilizar la ley para prohibir cosas. Usted tiene que aguantar años que un arrendatario no le pague la renta, pero los vapeadores y cigarros electrónicos están prohibidos desde la Constitución… y eso pasa por quinientos legisladores como si fuera completamente razonable. El tema de la cárcel preventiva por todo tipo de delitos, incluidos los fiscales en la Constitución, es defendido por las fuerzas progresistas de la izquierda y no por el fascismo inexistente en el mundo, pero que sirve tanto para asustar.

El fascismo está llegando por los que se autollaman antifascistas.

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