Cambio en el mundo

La Unión Europea se ha convertido en una potencia reguladora que mantiene muchos más políticos y funcionarios que los que existen en EU

A mis queridos hermanos Mauricio

y Arta, muchos años más.

El mundo está en un proceso de cambio como lo ha estado a lo largo de la historia. El tema es que las dinámicas políticas en un mundo superconectado y con una evolución tecnológica vertiginosa provoca que las etapas de la historia sean más cortas cada vez. Hoy se acelera el cambio con la llegada al poder de Donald Trump.

El orden mundial existente es consecuencia de las dos guerras mundiales del siglo pasado, cuando el poder de Occidente cambió de manos, de los británicos a los americanos, y Europa pasó a segundo término por primera vez en tres mil años. La guerra terminó con los imperios coloniales y requirió de una estructura nueva para sostener los equilibrios que resultaron de la Segundo Guerra Mundial. Dichos equilibrios se manifestaron en términos de instrumentos jurídicos, donde Estados-nación acordaban ciertas cosas a cambio de certeza y respeto a sus fronteras. La ONU, la UE, la OTAN, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son invenciones de la posguerra que tenían como objetivo mantener los equilibrios que mantuvieran una paz duradera.

Pero nada en la historia ha sido permanente salvo el cambio. La caída del muro de Berlín no fue suficiente para tirar el orden mundial de la posguerra porque era consecuencia de la propia posguerra. Tal vez podemos definir el mayor periodo de estabilidad política y económica a los años 90. Pero todo indica que el orden mundial existente está en pleno proceso de cambio y mucho tiene que ver con la incompetencia de esos organismos globales a los que me he referido en el párrafo anterior.

El problema es siempre la burocracia. Una vez que se crea un instituto u organismos y se le asignan tareas, las personas que forman parte de dichas instituciones y viven de ellas buscan nuevos fines y objetivos que requieren más dinero y más funciones, convirtiéndose en verdaderas industrias que hay que mantener. En este sentido, Trump ha sido un agente de cambio y, aunque no simpatice usted con él, debemos valorar si preguntarse sobre la utilidad de los organismos globales o regionales es prudente o no.

La Unión Europea no es directamente cuestionada por el señor Trump, pero su supervivencia está más cuestionada que nunca por gobiernos europeos que se encuentran entrampados en un laberinto regulatorio que sólo ha estancado a la economía europea, generando crecimientos mediocres en la región. Un dato relevante es que, en 2008, las economías de la Unión Europea y de Estados Unidos eran del mismo tamaño. En 2023, la economía americana es del doble del tamaño de la europea. ¿A qué se debe?

La Unión Europea se ha convertido en una potencia reguladora que mantiene muchos más políticos y funcionarios que los que existen en Estados Unidos. Europa tiene, además, la desventaja de tener muy viva a una “izquierda” retrasada y arcaica que ha sido gobierno o parte de gobiernos impulsando agendas woke que han tenido un impacto relevante en la competitividad industrial de Europa.

Esas agendas que Europa ha abrazado, unidas a la fallida política demográfica, están aniquilando sus posibilidades económicas y su influencia internacional. Ésa en la razón por la cual nuevos movimientos políticos más liberales (libertarios ahora) surgen en todos los países y éstos son una amenaza a la burocracia establecida que vive de hacer regulaciones para todo. Por ello, todo burócrata, “izquierdista” o estatista se dirige a los liberales como la extrema derecha o el fascismo sin serlo; la narrativa siempre al servicio de ellos. En México pasa lo mismo.

Pero creo que se les acabó el veinte, porque la influencia de Estados Unidos en el mundo sigue siendo brutal. Donald Trump tiene la idea “reaganiana” de que el gobierno debe dedicarse a pocas cosas y dejar a la gente en libertad de hacer lo que quiera, siempre y cuando no rompa con la ley, y me parece bien.

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