Cambio de escenario
Lo negativo es el cambio de postura de Washington con respecto a la guerra en Ucrania.
Felices 18, hijo mío.
Como sabíamos, la llegada de Trump a la Casa Blanca iba a ser el principio de una etapa disruptiva para el mundo en general. No le voy a repetir a usted, amable lector, lo que esto impacta a nuestro país. Mientras escribo esto, no sabemos si habrá aranceles generales a México o no. Pero lo que sí ha pasado es que ha habido un cambio brutal en términos de la política de seguridad del gobierno de México gracias al nombramiento de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras y la amenaza, real, de operaciones militares en territorio mexicano. Por cierto, los americanos no se esperaban la respuesta de México: prohibir las invasiones constitucionalmente... lo que le hubiera servido esto a los cartagineses en las guerras púnicas.
Pero el tema de nuestra región no es a lo que me referiré el día de hoy. El problema más grave está en Europa.
La primera reflexión es que, en política, no hay absolutos, por eso quien defiende a capa y espada absolutamente todas las acciones de un partido o un político es de una simpleza apabullante por no decir tonto de caja. La visita del vicepresidente JD Vance y del secretario de Defensa, Pete Hegseth, estuvo bien planeada y con mensajes muy contundentes. El primero fue externar la preocupación por las amenazas a la libertad de expresión que se están dando en Europa, particularmente en Alemania y Gran Bretaña. Desde hace tiempo, el gobierno de esos países ha decidido iniciar procesos criminales contra lo que llaman incitación a delitos de odio, donde, para proteger a la inmigración, han llegado al absurdo de castigar los rezos cristianos, permitiendo que los musulmanes hagan lo que quieran. El fascismo disfrazado de derechos de los que tanto hemos hablado.
Vance les recordó a los europeos que la libertad de expresión es parte vital de los valores occidentales que, por cierto, en Estados Unidos es intocable. El segundo que fue a poner los puntos sobre las íes fue Hegseth, quien renovó la exigencia a realidad de que los europeos deben hacerse responsables de su propia seguridad, terminando de tajo con la pax americana vigente desde la Segunda Guerra Mundial. Ambos mensajes fueron recibidos con distintas reacciones, pero creo que a Europa le queda claro que ya no podrán vivir colgados de Estados Unidos como lo hicieron desde 1945.
Hasta aquí lo que yo creo que fue doloroso, pero positivo. Ahora lo negativo y es el cambio de postura de Washington con respecto a la guerra en Ucrania y aquí si estamos jugando con fuego. Ucrania fue un país invadido por Rusia (tal vez no estaba prohibido en su constitución) y han librado una guerra de tres años contra un ejército más poderoso. Estados Unidos ha apoyado parte de la guerra mediante ayuda financiera y armas, pero eso parece haberse acabado. El presidente Trump piensa, equivocadamente, que puede forzar a Ucrania a rendirse sin tenerlos en una mesa de negociación, cuestión que rompe con todas las lógicas posibles. Tampoco entiende que la amenaza rusa a Europa no es algo nuevo, sino una dinámica geopolítica histórica. Tres, fortalece a Vladimir Putin de manera gratuita, ¿qué consigue Estados Unidos con debilitar y enojar a sus aliados europeos frente a Putin?
Toda esta situación la está observando China con atención. Como sabe usted, querido lector, China tiene intenciones de anexar Taiwán a su república y, si a Rusia no le pasa nada, a China mucho menos. Los aliados de Estados Unidos en el Pacífico también deben tomar nota de lo que está pasando en Europa. Una China sin noción de límites es peligrosa para la región y, por lo tanto, países como Japón y Corea deben armarse en serio para contener a China. Conclusión, todos se están armando como no se veía desde el fin de la Primera Guerra Mundial.
Aquí no se entiende lo que está haciendo el señor Trump.
