Año de prueba

Luis F Lozano Olivares

Luis F Lozano Olivares

Avvocato del Diavolo

Para mi hermana, feliz cumpleaños

Este nuevo año que apenas empieza va a ser un año muy relevante para México. El problema mayor, en mi opinión, es que el gobierno y sus principales funcionarios no se han enterado.

Desde 2018, el deterioro de todos los indicadores de este país ha sido constante y ahí es donde reside la gravedad, en la constancia. Parafraseando a Mao Zedong (no es de mis personas favoritas), “no es importante quién es fuerte o débil hoy, sino lo importante es saber quién se está fortaleciendo y quién se está debilitando”. La economía no crece, la salud pública tiene un deterioro brutal, la inseguridad crece, las libertades desaparecen y las inversiones no llegan. En cualquier parte del mundo el gobierno y la población estarían preocupados, pero no en México.

En México, un país que no ve ni le importa el futuro, lo que importa es recibir las ayudas sociales mensualmente sin siquiera pensar cómo se va a asegurar su sostenibilidad en el futuro. Mientras el gobierno garantice que los cheques salgan mensualmente sabe que tendrá ganadas las elecciones (esto sin contar con la potencial reforma electoral que viene). Es por ello que el gobierno desde 2018 no corrige, en todo caso dobla la apuesta. No hay un solo tema en el que el gobierno haya reculado o cambiado de estrategia para alejarse de un objetivo; todo lo contrario, ha redoblado su esfuerzo, como si la necedad pudiera vencer a la realidad.

Hasta hoy ha sido manejable, porque para reforzar los cheques mensuales tenemos una conferencia de prensa todos los días que trata de imponer la narrativa oficial a la realidad y donde todos los medios le hacen el caldo gordo. El segundo punto ha sido el aislamiento global de México desde 2018, donde nos hemos desdibujado en influencia, pero también hemos logrado volar bajo el radar de la crítica internacional; si no hay visitas oficiales o multilaterales no habrá entrevistas con medios globales que pueden hacer preguntas incómodas sobre la realidad.

Pero 2026 será distinto. En 2026 iniciará la renegociación del T-MEC y, aunque la narrativa oficial todavía lo llama revisión, será una renegociación. La razón fundamental para EU es el reacomodo estratégico del comercio global, particularmente con respecto a China, que ya mostró a EU que es capaz de interrumpir las cadenas globales de suministro para poder doblegar a los estadunidenses en una posición. Esto es una amenaza que no pueden aceptar fácilmente, por lo que la independencia de China (minerales y componentes industriales) es un tema estratégico para EU. Esto es una oportunidad de oro para México. Si hoy México no decrece económicamente es gracias a las exportaciones que nos permite el comercio con EU. No debemos olvidar que hoy México tiene impuestos aranceles en vehículos fabricados aquí y en acero y aluminio, que no son menores. La razón de los aranceles no es comercial, es política, y es la forma en que el gobierno de EU presiona a México en varios otros temas.

México no ha tenido la atención completa del gobierno de Trump hasta hoy, pero ahora sí la tendrá y será evidente que toda esa necedad de cambiar políticas, leyes e incluso la Constitución, a pesar de lo evidente, será analizado con lupa por funcionarios de un gobierno que, si bien es burocrático, es muy competente, a diferencia de otros. Si México cree que puede sobrellevar esta renegociación a puerta cerrada y cediendo temas en lo oscuro, considero que está equivocado y que no será suficiente.

Lo que pasó ayer en Venezuela debería ser un mensaje claro de que los estadunidenses están dispuestos y  tienen la capacidad de intervenir eficazmente en cambios gubernamentales relevantes para garantizar las condiciones de su entorno y, recuerdo, México es estratégico para EU como ningún otro.