América del Norte

Fue la zona más competitiva del mundo, pero no se ha adaptado a los nuevos tiempos.

En 1994 se firmó el acuerdo más relevante en la historia para México, la visión de Carlos Salinas de Gortari de integrar la manufactura de Norteamérica y de tener acceso al mercado de Estados Unidos se materializó y es lo que ha garantizado la estabilidad económica de México hasta 2018.

En 2018, el gobierno del presidente Trump decidió hacer una renegociación agresiva del tratado después de haber intentado darlo por terminado. No pudo hacerlo, porque en su momento no entendió el nivel de integración que ya existía en la producción de vehículos y cómo eso permitía que los estadunidenses pudieran tener acceso a vehículos a precios justos. Sin embargo, al cambiar las reglas del contenido regional se exigió que ciertos porcentajes de los vehículos tendrían que ser fabricados en Estados Unidos y Canadá y eso sacó de la jugada a algunas empresas que prefirieron seguir produciendo en Norteamérica sin cumplir con lo que se llamaría T-MEC.

Nadie pensó, en su momento, que la primera revisión seria del T-MEC, estipulada para 2026 le tocaría al presidente Trump otra vez. Desde hace meses, el presidente Trump impuso aranceles a vehículos producidos en México y Canadá de 25%, teóricamente descontando las partes hechas en Estados Unidos del contenido del vehículo. Esto ha tenido un impacto importante en la rentabilidad y competitividad de las empresas de manufactura automotriz de Norteamérica; no es un buen momento para ello.

La estrategia china de producción de vehículos sigue la historia de otras industrias que fueron dominadas por la competencia china y que terminaron por destruir la planta productiva local, por no poder competir con las eficiencias chinas ni con la cantidad de recursos que el Estado invierte para mantener, real o artificialmente, dicha competitividad. La estrategia es tener una capacidad instalada de producción de 50% de los vehículos nuevos que se venden en el mundo, inundar los mercados que se dejen, mantener los precios bajos y quedarse con el mercado. Ya lo han hecho en la industria del juguete, calzado y paneles solares.

El problema es que la industria automotriz ha sido muy relevante para los políticos. Por cada empleo directo puesto por una automotriz, se generan entre diez y doce indirectos, por lo que ha sido muy benéfico para comunidades enteras y zonas relevantes donde se establecen. Pero, como en todo, el mundo ha cambiado.

México ha hecho poco para ser más competitivo. Se continúa pensando que la mano de obra barata sigue siendo suficiente para atraer inversión, pero los datos de inversión consistentemente demuestran que no es así. ¿Recuerda usted el nearshoring? ya no se habla mucho de ello, quizá porque México fracasó en convertirse en la opción más evidente para el destino de dichas inversiones. En los rankings de inversión de nearshoring Vietnam salía en número uno.

La automatización y robotización de la manufactura es una realidad y es, además, la única opción que tienen los países desarrollados para atraer inversión a sus comunidades. Ahora lo que será más relevante es el costo de otros insumos que son imprescindibles para la nueva manufactura, como lo es la generación de energía eléctrica, también muy demandada por la inteligencia artificial. ¿Qué hizo México en los últimos años para garantizar energía limpia y barata? Nada, al contrario, de manera unilateral cambió las reglas del juego y asustó a los inversionistas que salieron del país.

Cuando escucho el optimismo injustificado de los funcionarios de gobierno al hablar del T-MEC, me da la impresión de que dicen una cosa y hacen otra, como si nuestros socios comerciales fueran tontos y no lo entendieran. Los problemas de seguridad y los cambios al sistema de justicia, incluyendo la salvaje reforma a la Ley de Amparo, han hecho a México menos atractivo y confiable para sus socios comerciales. América del Norte fue alguna vez, la zona más competitiva del mundo, pero no se ha adaptado a los nuevos tiempos. Los estadunidenses ya no nos necesitan, ojalá México vea esta renegociación como su última oportunidad.

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