Lucky

Un venturoso debut del director y los dos escritores es la película Lucky Estados Unidos, 2017, confinada a las llamadas Salas de Arte. Vale la pena dedicarle unas líneas a ciertos antecedentes de la cinta. El director es un convincente actor de reparto y con una larga ...

Un venturoso debut del director y los dos escritores es la película Lucky (Estados Unidos, 2017), confinada a las llamadas Salas de Arte. Vale la pena dedicarle unas líneas a ciertos antecedentes de la cinta.

El director es un convincente actor de reparto y con una larga filmografía en cine y televisión: John Carroll Lynch, quien debuta como director en una historia muy bien escrita por otros debutantes también, Logan Sparks y Dragon Sumonja.

El argumento parece simple, pero aborda muy bien una compleja etapa de la vida: La vejez. El personaje fue escrito para que lo interpretara Harry Dean Stanton, quien murió poco después de terminar la película que fue su último trabajo en la pantalla grande.

Stanton trabajó con varios directores como Wim Wenders, Ridley Scott, Francis Ford Coppola, David Lynch, quien además fue su amigo y tiene una actuación especial en Lucky.

Con más de 200 trabajos en su filmografía, entre películas y programas de televisión, Stanton se caracterizó por ser un excelente actor de carácter con un aspecto entre tristón, melancólico y decaído, sumamente expresivo.

En Lucky, a los 91 años, tiene una suerte de epitafio en el que da vida a un hombre, veterano de la Segunda Guerra Mundial, que vive en un pequeño pueblo en una zona parecida a los áridos desiertos de Arizona; esos lugares con pocos habitantes donde todos se conocen. No tiene familia, sigue una precisa rutina cada mañana, desayuna diario en la cafetería del pueblo, se bebe un bloody mary, visita algunos amigos, tiene momentos de profunda reflexión y meditación.

En el ocaso de su vida Lucky se plantea una nueva visión de la vida y la muerte, del hecho de que todo se acaba o desaparece. Lucky vive solo, pero no está solo.

El personaje está hecho a la medida para Harry Dean Stanton, pues Lucky es un anciano delgado, casi en los huesos, parecería que una corriente de viento lo haría volar. Pero a la vez es fuerte, tiene una rutina de yoga al despertar en las mañanas, fuma mucho, camina, hace crucigramas, escucha música de mariachis, canta en español. Está completamente lúcido, es un sobreviviente, nunca en decadencia, que está consciente de que su fin está cercano.

Un desvanecimiento sin causa aparente lo lleva al médico, quien, sin reparos, le dice “lo que pasa es que estás viejo”. A partir de este “diagnóstico” se inicia una toma de conciencia de esa realidad y hace reflexiones existenciales claras y optimistas. Hay que “sonreír”, dice.

Para las personas que estuvieron cerca de Stanton, Lucky es todo un homenaje a su persona y a su desempeño como actor. Como un árbol que está de pie a los 90 años, Harry Dean Stanton tuvo la fortuna de encontrarse con Lucky, que le sirvió de vehículo para despedirse de este mundo como mejor lo sabía hacer: Actuando.

Muy recomendable.

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