La Cena
Antes de iniciar mi comentario sobre la película La Cena The dinner, Estados Unidos, 2017 hay que mencionar los trailers o avances o cortos o teasers que vemos en internet y en las salas de cine. El de esta cinta es un buen ejemplo de lo que no se debe hacer. Cuando vi ...
Antes de iniciar mi comentario sobre la película La Cena (The dinner, Estados Unidos, 2017) hay que mencionar los trailers o avances o cortos o teasers que vemos en internet y en las salas de cine. El de esta cinta es un buen ejemplo de lo que no se debe hacer.
Cuando vi el tráiler de La Cena fue como ver un resumen de dos minutos que revela más de la cuenta.
Llevada al cine en dos adaptaciones anteriores, una italiana y otra holandesa, el argumento se basa en la novela homónima de Herman Koch.
Está dirigida y adaptada por Oren Moverman, quien hasta el momento ha tenido su mejor trabajo en El mensajero, que explora las vidas de dos veteranos de Irak a los que se les asigna la compleja misión de avisar a los familiares de los caídos en el frente. Muy recomendable.
La premisa en La Cena es muy atractiva, pero Moverman se queda un poco corto en el traslado del relato a la pantalla.
Dos hermanos que llevan una pésima relación se reúnen con sus esposas a cenar en un restaurante caro y lujoso para hablar de un grave incidente provocado por sus hijos. La narración se va segmentando con títulos relacionados con el excéntrico menú.
Paul, Steve Coogan, es maestro de escuela con un sueldo modesto y problemas sicológicos, ha crecido con un resentimiento patológico hacia su hermano Stan —muy buena actuación de Richard Gere—, que es exitoso, recto y se prepara para contender a una gubernatura.
Claire, Laura Linney, es la paciente y prudente —en apariencia— esposa de Paul. Katelyn, Rebeca Hall, es la guapa, muy joven y bien vestida esposa de Stan. Katelyn y Stan tienen problemas, ella alucina el nerviosismo de su marido y que constantemente se levante de la mesa a tomar llamadas.
Los cuatro personajes son el eje del relato en el oscuro ambiente del restaurante, el paso de los meseros y el desfile de platillos y bebidas.
El alcohol y los desacuerdos van subiendo el tono de la conversación que se va haciendo crispante, convirtiéndose en una batalla verbal en torno a qué hacer con los adolescentes: encubrirlos o entregarlos.
Valiéndose de constantes flashbacks, Oren Moverman nos revela el pasado de la familia, la causa del rencor y el distanciamiento y, sobre todo, el grave incidente provocado por sus hijos y que es el motivo de la incómoda reunión.
Son esos flashbacks los que al mismo tiempo hacen la narración un poco caótica y confusa, pues se introducen demasiadas subtramas que hacen que la premisa central se trate de manera superficial y se debilite. Las secuencias se hacen demasiado cortas y precipitadas.
Es una opción medianamente aceptable para un sábado en la tarde.
