El reencuentro

Sin duda, el principal atractivo de El reencuentroLa partera Sage Femme, Francia, 2017 es disfrutar de la interpretación de dos grandes actrices francesas: Catherine Deneuve, quien, a sus 75 años y aunque con alguna ayuda del cirujano plástico, sigue conservando su ...

Sin duda, el principal atractivo de El reencuentro-La partera (Sage Femme, Francia, 2017) es disfrutar de la interpretación de dos grandes actrices francesas: Catherine Deneuve, quien, a sus 75 años y aunque con alguna ayuda del cirujano plástico, sigue conservando su belleza y sobre todo su enorme talento, y Catherine Frot, quien posee una gran facilidad para imprimir naturalidad y humanidad a sus personajes. Juntas son un verdadero agasajo.

Destaca en El reencuentro la descripción de las dos protagonistas en el guión del director Martin Provost, que gusta explorar el universo femenino en sus películas.

Catherine Frot interpreta a Claire Breton, una partera en sus cincuenta, madre soltera de Simon, a quien ha sacado adelante sola. Viven modestamente en las afueras de París. Claire es una mujer taciturna, dura consigo misma, que ama su trabajo, el cual realiza con dedicación, eficiencia, sensibilidad y compromiso. Hay varias secuencias de partos realmente bellísimas que enfatizan la entrega de esta mujer.

La maternidad en que trabaja está por cerrar y Claire tendrá que aplicar algunos cambios a su vida. Su tiempo libre lo pasa practicando la jardinería en una austera casa en el campo, donde es vecina de Paul (Olivier Gourmet), un conductor de traileres. Claire no está de humor para que un hombre entre en su vida. Su mundo es su trabajo y su hijo.

Este relativo orden se ve alterado cuando el pasado toca a su puerta en la persona de Beatrice (Catherine Deneuve), una mujer que fue importante en su familia y que regresa después de 30 años de haber desaparecido. Beatrice es todo lo contrario de Claire: parece una mujer que no maduró nunca, es egoísta, mandona, alcohólica y fumadora, ha mantenido múltiples relaciones con hombres y, para colmo, es una apostadora empedernida. De momento nos parece chocante, pero ese talento tan particular de Catherine Deneuve hace que comprendamos a Beatrice, y sus desplantes hasta insolentes e ingratos nos resultan simpáticos, o sea, acaba cayendo bien.

Sin ser una película excepcional, El reencuentro resulta una comedia con tintes dramáticos o más bien un drama con tintes de comedia que se ocupa de dos mujeres adultas que tienen mucho que resolver. Ambas son independientes, fuertes y determinadas, cada una a su manera, aparentemente irreconciliable. Como he mencionado en este espacio, hay pocos personajes femeninos en sus cincuenta, sesenta, setenta, que sean atractivos en el cine, abordados de manera inteligente y sensible por los escritores. La vejez, las arrugas, las imperfecciones en el cuerpo o en la piel propias del paso del tiempo no son comerciales y no se ven “bonitas” en la pantalla, pero aquí se junta el buen oficio de Provost con la complicidad de dos actrices con mucho colmillo, quienes aprovechan los errores y hasta los momentos no planeados para sacar adelante secuencias entrañables.

Muy recomendable.

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