El discípulo
En el circuito de salas de arte de algunos complejos cinematográficos del país se exhibe la producción rusa El discípulo Muchenik, Rusia, 2016, presentada en el Festival de Cannes de 2016. Se trata de una película difícil, incluso arriesgada, tanto para los ...
En el circuito de salas de arte de algunos complejos cinematográficos del país se exhibe la producción rusa El discípulo ((M)uchenik, Rusia, 2016), presentada en el Festival de Cannes de 2016.
Se trata de una película difícil, incluso arriesgada, tanto para los realizadores como para el espectador. La temática es delicada, pues gira en torno al fanatismo religioso de un personaje que no está escrito para caerle bien al público ni para tender un lazo de simpatía o una identificación. Es imposible conectarse con él.
Su director y autor del guión, Kirill Serebrennikov, cuenta una historia que se acerca al coming of age (argumentos en que el personaje tiene vivencias mientras pasa de infancia a adolescencia o adultez) en torno a un joven de 16 años que vive con su madre divorciada que toma tres trabajos para sacarlo adelante. Venya, en una muy potente interpretación de Pyotr Skvortsov que realmente hace que se despierte en nosotros un rechazo hacia él, atraviesa por una turbulenta adolescencia, es poco amable con su madre y en general con las figuras de autoridad de la escuela. De manera prepotente se ha instalado en una pose entre mística y mesiánica. Continuamente vocifera pasajes de la Biblia que conoce de memoria y que el director cita en la pantalla con números de capítulos y versículos. Venya actúa como un manipulador que posee la verdad absoluta y el camino de la salvación.
En contraste, el joven tiene también cierto carisma. Sus explosiones de cólera dando discursos en defensa de la religión son repudiados por algunos, pero otros lo ven como un “ungido”. El personaje es sumamente complejo.
En la escuela rechaza que las alumnas usen bikini para la clase de natación y no se mete a la alberca, critica que los maestros les hablen de sexo, de la teoría de la evolución y de la homosexualidad. Todo lo que suene a ciencia le parece sucio y condenable. Poco a poco su conducta empieza a generar conflicto en la escuela, algunos alumnos lo rechazan, pero uno que sufre una limitación física empieza a sentirse atraído por Venya.
Por otro lado, una maestra, la única que lo enfrenta y el otro gran personaje de El discípulo, trata de acercarse a él, pues detecta que hay algo muy enfermo en su cerebro. El encuentro de ambos será un verdadero choque de trenes.
Serebrennikov plantea una suerte de microcosmos reducido a la casa y la escuela de Venya y su obsesivo discurso en pro del catolicismo ortodoxo (en cuyo salón de clases parece “colarse” una foto de Vladimir Putin con una clara intención).
El discípulo es un estudio interesante sobre el fanatismo religioso, el autoritarismo, la ignorancia, la represión y el miedo. Es una muestra de un mundo convulso y conflictivo a través de la mente atormentada de un adolescente.
Muy recomendable.
