Desobediencia
Continuando con su interés por la naturaleza femenina, la más reciente producción del director chileno Sebastián Lelio, Desobediencia Disobedience, IrlandaReino UnidoEstados Unidos, 2017, se estrenó en México la semana pasada en algunas salas. La producción anterior ...
Continuando con su interés por la naturaleza femenina, la más reciente producción del director chileno Sebastián Lelio, Desobediencia (Disobedience, Irlanda-Reino Unido-Estados Unidos, 2017), se estrenó en México la semana pasada en algunas salas.
La producción anterior de Lelio, Una mujer fantástica (Chile 2017), explora la vida de una joven transgénero y recibió el Oscar a la Mejor Película Extranjera en la pasada entrega del galardón. Gloria (Chile 2013) cuenta las experiencias de una mujer madura, tuvo varias nominaciones alrededor del mundo y ganó tres premios en el Festival de Berlín de ese año.
Junto con Desobediencia, podrían integrar una trilogía, a reserva de que el señor Lelio no esté de acuerdo, pero su línea argumental, profundamente humana, sensual y femenina, las enlaza con un hilo conductor íntimo y fuerte.
Desobediencia está adaptada para el cine por el propio Sebastián Lelio y Rebecca Lenkiewicz, sobre la novela homónima de Naomi Alderman. La historia se inicia cuando Ronit, en una excepcional interpretación de Rachel Weisz, una fotógrafa que vive en Nueva York y viaja a Londres, donde ha muerto su padre, el carismático y muy querido Rav Krushka, líder espiritual de una comunidad judía ortodoxa, cerrada y tradicional. Ella es su única hija.
Ronit guarda ciertas reservas por volver a ver a su familia, pues fue expulsada años antes por algo que, para los miembros de la comunidad y su propio padre, fue totalmente inadmisible.
Su primer encuentro es con el rabino Dovid (Alessandro Nivola) y su esposa Esti, otra excepcional actuación de Rachel McAdams. Esti es la causa del autoexilio en Nueva York de Ronit, y volver a verse para ambas resulta un golpe abrumador que les recuerda que están vivas.
Desobediencia es una historia de amor entre dos mujeres que nacieron en un contexto religioso y social que hace imposible su relación. De niños, Dovid, Ronit y Esti fueron tres amigos entrañables, pero la atracción entre ellas fue inevitable y se enamoraron, por lo que Ronit fue rechazada por la comunidad. El relato es triste, de enorme riqueza y profundidad, en torno a la imposibilidad del amor, a la libertad, a cómo sanar o redimirse o perdonar. Mueve a la reflexión, es de las películas que uno se lleva en la mente varias horas.
El trabajo de las dos actrices merece detenernos. Rachel Weisz, con gran potencia en la pantalla, da vida a una mujer hecha a sí misma, fuerte, segura, que no está dispuesta a ceñirse a preceptos represivos. Es dueña de su cuerpo y sus decisiones. Rachel McAdams interpreta a una mujer que es el reverso de la moneda: sumisa, sombría, resignada, apacible, hasta dulce en su expresión melancólica. Ambas actrices hacen un trabajo fuera de serie y transmiten con exquisita sensibilidad el sufrimiento que embarga a Esti y Ronit ante los obstáculos para realizar el amor.
¿Qué decir del desenlace?
Mejor véala. Es una película muy recomendable.
