Ella es un monstruo
En mi pasado comentario sobre Maquinaria Panamericana del mexicano Joaquín del Paso, hablé aquí de la virtud de muchos nuevos cineastas que corren riesgos ocupándose de contar historias novedosas de manera también diferente. Nacho Vigalondo es un realizador español ...
En mi pasado comentario sobre Maquinaria Panamericana del mexicano Joaquín del Paso, hablé aquí de la virtud de muchos nuevos cineastas que corren riesgos ocupándose de contar historias novedosas de manera también diferente.
Nacho Vigalondo es un realizador español que ha incursionado en el cine de horror, incluso tuvo una nominación al Oscar por un corto en 2004. Ahora, ya en Hollywood, da un giro muy atractivo para contar una historia original en el que es su cuarto largometraje: Ella es un monstruo (Colossal, Estados Unidos-España-Canadá-Corea del Sur, 2016). Escrita y dirigida por él mismo, está claramente destinada a los millennials —a los que, por cierto, está enfocado todo actualmente— pero yo, que no soy parte de esa generación, la disfruté mucho.
Su protagonista es Anne Hathaway, quien se desempeña notablemente bien en historias románticas y en conflictos familiares, y ahora interpreta a Gloria, una joven en sus treinta, confundida, desaliñada, alcohólica, desempleada, con la que es fácil conectarse. Hathaway sabe tocar las emociones del público con sus enormes y expresivos ojos que le dan una mirada que muestra fragilidad, melancolía. Gloria vive con su pareja en Nueva York, pero la relación se ha ido deteriorando y ella tiene que volver a su pueblo de origen al que llega sin dinero, deprimida, muy sola, con la autoestima golpeada y, por supuesto, necesitando beber, desubicada, dañando gente sin querer. Ahí se encuentra con Oscar, Jason Sudeikis, que ha estado enamorado de ella sin confesarlo desde que eran pequeños.
Una llamada telefónica la despierta con una resaca que se convierte en pesadilla, cuando su hermana le pide que encienda la televisión y en el noticiario ve que un enorme monstruo, de casi 20 pisos de altura, está aterrorizando a los habitantes de Seúl. Menudo descubrimiento hace Gloria cuando se da cuenta de que entre esa criatura en Seúl y ella hay una conexión. A través de la televisión y de YouTube puede ver los numerosos clips que se han grabado del animal y que le confirman a Gloria que sus movimientos están replicados por el gigantesco monstruo. Buena puntada de Vigalondo de poner a este engendro en un país oriental. No es Godzilla, pero en esas tierras ya tienen experiencia con esos monstruos.
Ella es un monstruo-Colossal, dista de ser una película sobre criaturas destructoras y salvajes, no. Aunque cuenta con efectos especiales aceptables, Vigalondo desarrolla más bien una metáfora de la condición humana en la que los verdaderos monstruos son las personas, los protagonistas. Gloria ha dañado a mucha gente, su propia relación de pareja está lastimada. Alberga temores, inseguridades, indecisiones, resentimientos, y la conexión con el monstruo la va haciendo consciente de esto y la hace tratar de ser mejor. Creo que es una forma hasta poética de representar las pasiones humanas y los juegos de poder, y cómo podemos hacer un enorme daño a personas que amamos, a inocentes y a nosotros mismos.
No le doy más detalles, mejor véala.
