Pelé: El nacimiento de una leyenda.

Aunque nací en una familia recalcitrantemente futbolera, nunca me he sentido muy atraída por el deporte de las patadas. Solamente en eventos como las finales nacionales o copas del mundo, como que me entusiasmo un poco, pero admito que no es mi pasión. A lo largo de ...

Aunque nací en una familia recalcitrantemente futbolera, nunca me he sentido muy atraída por el deporte de las patadas.

 Solamente en eventos como las finales nacionales o copas del mundo, como que me entusiasmo un poco, pero admito que no es mi pasión.

A lo largo de los años, se han tratado de recrear historias sobre futbol en el cine en numerosas ocasiones, pero las mismas características del deporte lo hacen complejo para hacer un registro “montado”, contando una ficción en torno a jugadores, equipos, partidos. Es decir, no es lo mismo seguir con una cámara, o varias, las acciones de un encuentro real con jugadores profesionales, que montar un partido con actores y buscando que las jugadas sucedan de manera preestablecida o coreografiada.

El viernes se estrenó Pelé: El nacimiento de una leyenda, en cuya producción participan, entre otros, el actor brasileño Rodrigo Santoro, que tiene una breve participación en la cinta, y el propio Pelé, que igualmente aparece por ahí unos segundos a cuadro. La verdad no esperaba mucho de esta cinta y aunque no estamos ante una gran película, le reconozco sus virtudes; si para alguien no aficionado resulta entretenida, es probable que, si usted es futbolero, la disfrute más.

Es una producción estadunidense y está hablada íntegramente en inglés, con algunos intentos, muy fallidos, de soltar por ahí alguna expresión en portugués, como para darle un contexto brasileiro, pero se sienten forzados. El argumento de los hermanos Jeff y Michael Zimbalist se enfoca en la vida de Edson Arantes do Nascimento, conocido muy pequeño como Dico, y que luego paso a ser Pelé. La historia se inicia en Bauru, donde vivió hasta los 16 años. Su padre también fue futbolista, pero su carrera se vio truncada por una lesión. Dico es entonces un niño que sólo sueña con el futbol, muestra notables cualidades, y adora a su familia que sobrelleva un dramático nivel de pobreza con una barnizada de dignidad muy hollywoodense.

El argumento se inicia en la final de la Copa Jules Rimet de Suecia, en 1958, cuando un aterrado Pelé, de apenas 17 años, era el eje de la alineación y la esperanza de los hinchas brasileños ante el monstruo del entonces poco flexible futbol europeo. En un largo viaje al pasado, el guión se enfoca en esa primera infancia de travesuras y juegos a escondidas con un entrañable grupo de amigos, con el que forma parte del equipo de los Sin Zapatos, pues no tienen dinero para unos botines.

Se destacan las aportaciones de Pelé al futbol moderno influido por las raíces africanas del pueblo brasileño, sobre todo en la capoeira y el ginga, que rompió con todos los esquemas que privaban en el futbol. Las secuencias de acción están bien logradas, aunque se abusa de la cámara lenta y coreografías demasiado rebuscadas.

Hace un homenaje a esos primeros años de Pelé y logra entretener.

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