El mayordomo de la Casa Blanca

Después de una película muy sobrevalorada como fue Precious Estados Unidos, 2009, el realizador afroamericano Lee Daniels dirigió, produjo y adaptó The paperboyEl chico del periódico 2012, que en México tuviera el título infame de Amores peligrosos. Con un buen ...

Después de una película muy sobrevalorada como fue Precious (Estados Unidos, 2009), el realizador afroamericano Lee Daniels dirigió, produjo y adaptó The paperboy-El chico del periódico (2012), que en México tuviera el título infame de Amores peligrosos.

Con un buen reparto y una historia relativamente aceptable, Daniels no pudo hacer una película interesante: Matthew McConaughey, John Cusack, Nicole Kidman, en un pésima elección en su carrera, Zach Efron y Scott Glenn, se quedaron a medio camino entre hacer un churro y una cinta exitosa.

Ahora Daniels regresa con una historia políticamente correcta, demasiado institucional y muy Obama, que se inspira en la vida de un hombre negro que fue mayordomo de la Casa Blanca por más de 30 años, con acceso directo a la intimidad de varios presidentes de Estados Unidos. El mayordomo de la Casa Blanca (The Butler, Estados Unidos, 2013), que se estrena en México este viernes, es una película de las que gustan a la hora de repartir el Oscar y seguramente su protagonista, Forest Whitaker, estará al menos nominado como mejor actor. Es más, estamos ante una película filmada con todos los requisitos para ganar varios Oscar.

La historia se basa en el artículo A butler well served by this election-Un mayordomo bien servido por esta elección y el libro The Butler: a Witness to History-El Mayordomo: un testigo de la Historia, ambos de Will Haygood, quien  registra la biografía de Eugene Allen, un afroamericano que sirvió por más de 30 años a diversos ocupantes de la Casa Blanca: ocho presidentes como Dwight D. Eisenhower, John Kennedy, Lyndon B. Johnson, Nixon y Ronald Reagan.    

Seguramente, con fines dramáticos, Daniels y su guionista Danny Strong cambian un poco el contexto, ubicando al protagonista, llamado en la cinta Cecil Gaines, en una infancia desgraciada, una madre medio loca, un padre asesinado, un hijo activista por los derechos de los negros y miembro de los Panteras Negras, etc. Un hombre que conoció los secretos domésticos y no tanto que se daban detrás del poder, que se sometió resignadamente y bien asimilado, al estereotipo de  sirviente negro impuesto por la entonces supremacía blanca en  Estados Unidos. De ahí que eso de “basado en hechos reales” que tanto gusta a Hollywood, quede sólo en el terreno de lo anecdótico y las licencias literarias.

El relato tiene ciertos atractivos como es el ir llevando de manera paralela el desarrollo de la vida de Gaines en la muy convincente interpretación de Forest Whitaker, que asciende en los diversos ambientes de blancos en los que trabaja y que un buen día va a dar, muy recomendado, a la Casa Blanca. Su esposa es Oprah Winfrey y tienen dos hijos, uno de los cuales se rebela a su condición de minoría marginada, humillada y sometida, con las consiguientes fricciones con su padre. Esta contraposición entre el padre y el hijo permite un análisis de las dos maneras de ver una misma realidad: la del papá, que hereda 200 años de aceptación ante el dominio de los blancos, y la del hijo, que ya no está dispuesto a viajar en asientos diferentes en los transportes públicos, ir a escuelas para negros y no poder aspirar a igualdad en oportunidades, empleos y salarios. En esta pugna radica la parte más interesante de la historia.

El trabajo de fotografía es bueno y algunas caracterizaciones de presidentes, sobre todo Robin Williams como Eisenhower y Alan Rickman como Reagan, son estupendas. El elenco está plagado de grandes nombres como: Jane Fonda, Liev Schreiber, James Marsden, Vanessa Redgrave, John Cusack, Lenny Kravitz, etc.

La narración se siente plana, sin algún momento realmente climático, el metraje es excesivo, de más de dos horas y pudo ser recortado. Por lo demás, insisto en que no deja de ser propaganda bien hecha, con algunos ratos rescatables y con el evidente homenaje al primer presidente negro de Estados Unidos: Barack Obama.

7/10.

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