Sin comprar billete se sacó la lotería

Vaya suerte la de Donald Trump ante su primer fenómeno meteorológico. Suerte que ya hubiera querido tener George W. Bush ante el golpe mortal del huracán Katrina, en 2005, categoría 5, que dejó tres estados devastados, más de mil 800 muertos, daños por 108 mil millones de dólares y cientos de miles de damnificados y sin hogar

No minimizo la fuerza de Harvey en el estado de Texas ni mucho menos a las víctimas mortales ni damnificados, o paso por alto la actitud desinteresada y cínica del actual inquilino de la Casa Blanca. Ésa es condenable.

Suerte porque las previsiones sobre Harvey, de acuerdo con las imágenes satelitales de la NASA y los datos del Centro Nacional de Huracanes, apuntaban para ser categoría 4, máximo 5, en la escala Saffir-Simpson, como Katrina. Eso hubiera sido catastrófico.

Incluso, el mismo viernes, la Organización Meteorológica Mundial informó que la temporada de huracanes 2017 en la región del Atlántico Norte podría ser una de las más activas en años.

Harvey tocó tierra la noche del viernes pasado siendo categoría 4, con vientos máximos sostenidos de 215 kilómetros por hora, oleajes de hasta cinco metros de altura y una cantidad abrumadora de lluvia (se habla de hasta mil 270 milímetros de agua), ya se degradó a tormenta tropical y, lamentablemente, hay cinco muertos —al momento de escribir esta colaboración— que, por fortuna, no se acercan ni en mucho al número de Katrina.

Sin embargo, hay miles de damnificados por daños parciales o totales en su patrimonio, además de devastación en Corpus Christi, Rockport y Houston. Esta última ciudad con inundaciones que llegan a los techos de las casas.

Aún no hay una cifra de pérdidas económicas y lo peor, faltan días de lluvias torrenciales y se prevén más inundaciones.

Trump emitió el viernes una declaración federal de desastre, pero porque la solicitó el gobernador de Texas, Greg Abbott. De otra manera, se hubiera quedado pasmado.

Pero qué se puede esperar de un personaje que no cree en la ciencia ni en el cambio climático. Tan es así que antes de irse a Campo David para pasar el fin de semana y jugar golf, los reporteros le lanzaron algunas preguntas, entre ellas sobre el huracán, y Trump sólo pudo decir: “Van a estar a salvo. Buena suerte a todos”.

Sí, el Presidente prefirió irse que quedarse en Washington para monitorear de cerca la contingencia.

En cuestiones de variabilidad del clima y sus consecuencias no se trata de buena suerte o no. La evidencia científica nos advierte lo devastador que pueden ser los fenómenos meteorológicos.

Y en este punto, también el viernes, el diario The New York Times publicó una nota titulada “La relación entre los huracanes y el cambio climático”, en la cual los climatólogos Katharine Hayhoe y Andrew Dessler, en el contexto de Harvey, explican qué tienen que ver ambos fenómenos. Entre los hallazgos de los estudios —que apenas van emergiendo porque hay muchos datos por analizar a lo largo de las décadas— resalta que los huracanes no son necesariamente causados por el cambio climático, pero sí son afectados por éste.

Es decir, “el clima cambiante exacerba los riesgos y peligros naturales que se enfrentan”; más humedad en la atmósfera significa que la cantidad e intensidad de las lluvias, asociadas con huracanes y tormentas, aumenten.

El vínculo más sólido entre cambio climático y las tormentas es el de la oleada, pues se agrava por el aumento del nivel del mar, teniendo así alturas por arriba de los cinco metros.

Otra cuestión es que el cambio climático no afecta el número de tormentas en una temporada, es decir, pueden formarse más o quizá menos, pero eso sí, serán más destructivas debido al calentamiento de los océanos.

La ciencia está haciendo lo suyo y los datos deben tomarse muy en serio. Cosa que no hace el Presidente de los estadunidenses.

Qué cinismo e ineptitud los de Trump. Mientras cientos de miles de tejanos están, literalmente, con el agua hasta el cuello y a la espera de acciones por parte de su Presidente, ayer por la mañana volvió a las andadas en Twitter.

Muy temprano soltó una serie de tuits que debemos leer entrelíneas:

“Muchas personas están diciendo que ésta es la peor tormenta/huracán que jamás han visto. La buena noticia es que tenemos gran talento en el terreno”. (¿Incrédulo?).

“Voy a ir a Texas tan pronto como este viaje pueda realizarse sin causar trastornos, el enfoque debe ser la vida y la seguridad” (quizá se refiera a su seguridad y no a la de los tejanos).

“Wow - Ahora los expertos dicen que #Harvey es una inundación del tipo que ocurre una vez cada 500 años! Estamos haciendo un esfuerzo conjunto y lo estamos haciendo bien!”. (¿Ironía?).

Y como minimizando los estragos de Harvey, lanzó algunas bolas de agua. Así, tuiteó sobre tres de sus temas favoritos: promesas de campaña, el muro fronterizo con México y el TLCAN.

Sería bueno que Trump fuera invocando a la buena suerte, porque muy probablemente Harvey pondrá a prueba a su gobierno y su popularidad. Está visto que en las desgracias, la gente no perdona la indiferencia de sus gobernantes.

Más le vale que se entere que Katrina tumbó la popularidad de George W. Bush.

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