Un mensaje sobre la reina Isabel II

PorJon Benjamin Todas y todos los miembros de la Embajada Británica, incluyéndome, estamos muy tristes por la noticia del fallecimiento de nuestra jefa de Estado, su majestad, la reina Isabel II.Su majestad vivió una vida muy larga y plena, pero eso no hace que ...

Por Jon Benjamin

Todas y todos los miembros de la Embajada Británica, incluyéndome, estamos muy tristes por la noticia del fallecimiento de nuestra jefa de Estado, su majestad, la reina Isabel II.  

Su majestad vivió una vida muy larga y plena, pero eso no hace que su fallecimiento sea menos triste. Todo el Reino Unido, así como millones de personas en toda la Mancomunidad de Naciones y más allá, incluyendo aquellas aquí en México, están de profundo luto. 

Para las personas de mi generación y anteriores a mi generación, tanto como para decenas de millones de ciudadanos británicos mucho más jóvenes que mis 60 años, la reina es la única monarca que hemos conocido. 

En los altibajos, en las crisis y los conflictos, en los triunfos y las tragedias, a lo largo de las décadas, ha sido una presencia constante, unificadora, tranquilizadora y calmada.  Por ello, su ausencia es ahora impensable e inimaginable. Por mucho que, un día, su fallecimiento fuera inevitable, como lo es para todos y cada uno de nosotros y nosotras, cuanto más avanzamos hacia la vejez.    

HMTQ (Her Majesty the Queen, su majestad la reina) reinó durante 70 años, desde los albores de la era atómica hasta los de la inteligencia artificial y la mecánica cuántica.  En ese tiempo, conoció a seis papas, 14 presidentes de Estados Unidos y, esta misma semana, a su 15o. primer ministro británico.  De hecho, cinco de sus últimos seis primeros ministros nacieron después de que ella llegara al trono.

Fue nuestra principal diplomática, que llegó a visitar más de 100 países, incluyendo dos memorables viajes a México en 1975 y 1983. En ese entonces, visitó lugares maravillosos como Ciudad de México, Guanajuato, Oaxaca, Veracruz, Baja California y Quintana Roo.

Fue jefa de Estado no sólo del Reino Unido, sino de 15 países. Era la jefa de la Mancomunidad de Naciones, que ahora cuenta con 54 Estados soberanos. Esta tarea era tan importante para ella como sus deberes domésticos. Desde que se convirtió en reina, ella dijo que se dedicaría toda su vida, ya fuera larga o corta, al servicio de su pueblo. No sólo fue fiel a su palabra, sino que también dejó un legado de más de siete décadas.

Vivió una larga vida, una vida totalmente dedicada al servicio que prometió hasta el final.  Ella encarnó a Gran Bretaña y la cultura británica y marcó un largo e insuperable capítulo en nuestra historia monárquica de más de 1,000 años. 

Nuestra reina está siendo llorada y honrada en todo el mundo, como demuestran el enorme interés y las conmovedoras expresiones de condolencias que nos han enviado. Estamos realmente agradecidos por todas estas muestras de cariño.

En un país, Papúa Nueva Guinea, donde la reina era la jefa del Estado, se le conoce en el dialecto local como “Mamá pertenece a la gran familia”. 

La reina fue, en efecto, una madre para nuestra nación, la cabeza de una familia nacional e internacional de naciones, un símbolo de nuestra unidad, y una roca en mares a veces agitados. 

Desde el viernes pasado, hemos estado recibiendo en la Residencia Británica a aquellas personas que deseen presentar sus condolencias por el fallecimiento de la reina Isabel II firmando el libro oficial de condolencias. El libro también estará disponible en línea. Pueden consultar los horarios y la dirección del libro virtual, en nuestras redes sociales de la embajada (@UkInMexico).

El libro de condolencias dará a las personas la oportunidad de expresar sus condolencias y transmitir sus mensajes a la familia real. Le dará al público la oportunidad de decir lo que la reina significa para ellos.

La echaremos de menos con mucho cariño. Que descanse en paz.

Dios salve al rey.

*Embajador del Reino Unido en México

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