Temporada de chapulines

En el México de 2021 hay al menos a 16 mil 603 militantes de Morena, PAN, PRI, MC, PRD, PVEM y PT que decidieron dejar las filas de esos partidos, ante la negativa de hacerlos candidatos locales o federales e ir a probar suerte como integrantes de otra fuerza política

Hace 32 años, el PRI perdió por primera vez una gubernatura.

Desde entonces el priismo perdió el dominio en 27 entidades federativas, 15 de ellas en manos de sus exmilitantes.

En los tiempos del viejo priismo, salirse de sus filas para competir contra él era suicida. El aparato electoral priista era muy poderoso y si el partido excluía a militantes como candidatos, éstos no tenían otro camino que intentarlo desde otra trinchera o de plano disciplinarse y esperar su turno.

Podemos decir que la década de los noventa fue escenario del auge de los ahora llamados chapulines políticos. Los que saltan de un partido a otro para intentar ganar una elección al partido que les cerró la puerta.

Desde entonces, el fenómeno de chapulineo ha crecido tanto que en el México de 2021 hay al menos a 16 mil 603 militantes de Morena, PAN, PRI, MC, PRD, PVEM y PT que decidieron dejar las filas de esos partidos, ante la negativa de hacerlos candidatos locales o federales e ir a probar suerte como integrantes de otra fuerza política, no importa si es antagónica a los principios que defendieron durante años.

Campeche, Durango, Estado de México, Michoacán, Nuevo León y San Luis Potosí son hasta el momento las entidades donde más chapulines se registran.

En Campeche, centenares de priistas, entre ellos el exsenador Raúl Pozos Lanz, dejaron el PRI para respaldar a la morenista Layda Sansores en búsqueda de la gubernatura y provocar así que el PRI pierda uno de los cuatro bastiones que le quedan.

Pero también hay panistas. Al menos 250 integrantes de la fuerza juvenil; Eliseo Fernández Montúfar y Biby Karen Rabelo se fueron del albiazul.

En Durango, centenares anunciaron su salida de Morena, incluso aventaron sus playeras guindas en protesta por la designación de candidaturas; al menos 10 priistas decidieron dejar el partido y algunos del Partido Verde se sumaron al PES.

El Verde sufrió varias bajas en el Estado de México: Axel Villaseñor, Eric López, Paz Pérez, Julio César Segura, Francisco Serrano, Itzel Jiménez e Israel Castañeda se fueron a Morena. El panista José Luis Durán Reveles dejó el PAN y se fue al Verde; dos grupos de perredistas anunciaron hace unos días que ocho mil 500 dejaban el partido para irse a Morena, mientras que los transportistas salieron del PRI para irse a Morena.

Michoacán también tiene decenas de chapulines. Al menos cinco liderazgos estatales fundadores de Morena se fueron con Cristóbal Arias, quien ahora compite por la gubernatura con las siglas de Fuerza por México, pero además cinco dirigentes perredistas se salieron del partido, en tanto que tres dirigentes priistas renunciaron a su militancia.

En Nuevo León hay saltos de un lado a otro. Priistas que se fueron a Morena, encabezados por Clara Luz Flores, candidata a la gubernatura; Víctor Flores dejó el PAN para irse con Morena; el también panista Felipe de Jesús Cantú se fue al Verde y 10 mil militantes de Movimiento Ciudadano se mudaron al PRI.

San Luis Potosí registró la salida de Sonia Mendoza y otros 12 albiazules que se fueron al Partido Verde, el cual también cuenta con centenares de perredistas que se cambiaron de camiseta y el otrora acérrimo panista, Xavier Nava, se fue a Morena.

A diferencia de los tiempos del viejo PRI poderoso, en que sólo la estructura de un partido político permitía las candidaturas, ahora existe la vía de las candidaturas independientes.

Entiendo que sin la estructura de un partido era imposible ganar una gubernatura para Cuauhtémoc Cárdenas, Ricardo Monreal, Leonel Cota o Zeferino Torreblanca. Tuvieron que salir del PRI, militar en otro partido o fundarlo, para ganarle al PRI. Su decisión, al paso de los años, fue incluso sana para el desarrollo de la democracia en México, porque rompieron el monopolio priista.

Pero hoy la situación es diferente. ¿Por qué no apuestan por una candidatura independiente? ¿Acaso es más fuerte la ambición de poder que las convicciones?

Los chapulines de hoy no son los valientes que ayer desafiaron a una poderosa maquinaria electoral para abonar en la pluralidad política. Los chapulines de hoy sólo carecen de convicciones.

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