¿Se acabó la chiquillada?

Los partidos pequeños fueron fomentados durante décadas por el PRI, en la lógica de un partido hegemónico que, para no verse tan aplastante, administraba el surgimiento de partidos de oposición que lo criticaran para que fueran sus legitimadores: ¿cómo se podía ser partido hegemónico si había oposiciones muy críticas?

Los llamados partidos pequeños sufrieron ayer un golpe que puede ser mortal porque, a diferencia de lo que lograron durante décadas cuando sus aliados electorales los consentían, en esta ocasión el presidente Andrés Manuel López Obrador no cedió a sus propuestas y ayer tuvieron que recular en las ventajas que pactaron con la Secretaría de Gobernación.

  • Desde la noche del miércoles 14 de diciembre, después de una reunión que tuvieron por separado con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, senadores del Partido Verde y del Partido del Trabajo lograron restablecer los cambios que le pidieron a su aliado político Morena en Cámara de Diputados y que el Senado eliminó después que el Presidente de la República expresó su rechazo a lo que consideró irregular y le llevó a repetir: “No somos iguales”.

Durante largas horas de diálogo, que comenzaron con la visita que Adán Augusto López Hernández hizo a Ricardo Monreal la mañana del lunes y que después se prolongó por casi tres horas al platicar con los senadores de Morena, PT, PVEM y PES, que luego implicó una visita de los verdes y los petistas a las oficinas de Bucareli, los legisladores aliados de Morena argumentaron la necesidad de contar con estos cambios que piden y le mostraron que no es verdad que sean inconstitucionales.

López Hernández decidió proteger a los aliados políticos de Morena, incluso avisó al senador Ricardo Monreal que de los 21 paquetes de cambios que impulsó, sólo seis eran transitables para el gobierno federal y los 15 restantes ya no se iban a respaldar. Incluso así se les informó a los senadores de Morena la mañana del miércoles: sólo los cambios que piden los aliados y ya ni uno más de Monreal.

Así, sobre las ruinas en que la reforma electoral secundaria dejó el sistema electoral mexicano, se cimentó la fortaleza de los aliados electorales de Morena…, aunque el éxito sólo duró unas horas, pues cuando el Presidente de la República conoció que el Senado había regresado a la reforma las peticiones de verdes y petistas, insistió en que no estaba de acuerdo y, enérgico, advirtió que si insisten los legisladores, él vetará esas partes de la reforma.

Y así, el Presidente de la República decidió no dejarse influenciar por los aliados electorales y se mantuvo firme. Más allá de los temas en particular que promovían verdes y petistas, lo fundamental es que en esta ocasión no lograron el éxito que deseaban.

Los partidos pequeños fueron fomentados durante décadas por el PRI, en la lógica de un partido hegemónico que, para no verse tan aplastante, administraba el surgimiento de partidos de oposición que lo criticaran para que fueran sus legitimadores: ¿cómo se podía ser partido hegemónico si había oposiciones muy críticas?

Fueron muchos los partidos que existieron en esa lógica, uno de ellos, el PT. Se fundó en 1990, perdió el registro en 1991; lo recuperó en 1992 y en 2015 lo volvió a perder, pero el PRI le ayudó a recuperarlo con algunos argumentos jurídicos que permitieron un tecnicismo que le otorgó las décimas que necesitaba.

El Partido Verde fue primero aliado del PAN cuando ganó Vicente Fox, pero como éste no le dio espacios de gobierno, rompió con el panismo y se fue con el PRI, del cual fue aliado desde 2002 hasta 2018, con el cual ganó Chiapas y avanzó electoralmente. En 2012 hubo un cisma interno en el PRI, porque obligaban a los priistas a ir como candidatos del Verde y quedarse a militar con ellos y formar bancadas, aunque no quisieran. A la derrota del PRI, decidió ser aliado de Morena.

  • Pero, por lo visto, la lógica hoy es diferente. El PRI hegemónico los necesitaba para legitimar un país con oposiciones. Morena no los necesita para legitimarse, mucho menos para ganar elecciones. Y lo que hizo el Presidente fue mostrarles que no tienen el valor para votar en contra de sus reformas, porque pierden más lejos del poder… y ganó la apuesta.

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