Las intermedias y el poder ciudadano

Enrique Peña Nieto no sufrió lo mismo que sus tres antecesores. Sólo perdió cinco de mayoría y dos plurinominales, para tener un saldo de siete legisladores menos, al pasar de 212 que tuvo en la LXII a 205 diputados priistas en la LXIII Legislatura

Aunque algunas personas no las consideran importantes, las llamadas elecciones federales intermedias, para renovar el pleno de la Cámara de Diputados, se convirtieron desde 1997 en un tema de gran importancia para el presidente en turno, pues en ellas se han registrado caídas electorales tan fuertes, que han modificado sus planes.

Hasta el día de hoy, el Presidente de la República que más ha resentido los resultados adversos de las elecciones intermedias es el panista Felipe Calderón Hinojosa.

La LVI Legislatura, que comenzó con el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, tuvo el triunfo en 273 de los 300 distritos de mayoría relativa para el PRI y además contó con 27 plurinominales, para tener un total de 300 diputados federales priistas.

Pero, en la LVII Legislatura que lo acompañó en el cierre de su sexenio, el PRI perdió 107 distritos de mayoría relativa, por lo que su bancada se redujo a 166 integrantes de mayoría relativa, más 73 pluris, para dar un total de 239 legisladores; de decir, perdió la mayoría absoluta y tuvo un saldo de 61 legisladores menos.

Y no fue el único al que le pasó.

A Vicente Fox, quien llegó en medio de aclamaciones populares por ser el primero en ganarle la Presidencia de la República al PRI, tuvo en la LVIII Legislatura a 135 diputados panistas de mayoría relativa, más 70 plurinominales, para hacer un total de 205 integrantes de su bancada.

 Sin embargo, en las elecciones intermedias del 2003, los panistas perdieron 56 distritos de mayoría y dos pluris, por lo que tuvo 79 de mayoría relativa y 68 plurinominales, para hacer un total de 147 legisladores federales albiazules; es decir, 58 menos que al comenzar su gobierno.

Fue Felipe Calderón el que tuvo el mayor descalabro electoral en las elecciones intermedias de su gobierno.

La LX Legislatura de la Cámara de Diputados, que comenzó con su gobierno, tuvo una bancada del PAN integrada por 136 de mayoría relativa y 70 pluris, para un total de 206 legisladores.

Sin embargo, la LXI Legislatura fue un colapso para el panismo. Perdió la mitad de las diputaciones de mayoría, para quedar en 68 y logró 74 plurinominales, para tener un total de 142 y un saldo de 64 legisladores panistas menos.

Así, mientras en el segundo trienio de su gobierno, Ernesto Zedillo debió trabajar con 261 legisladores de oposición, Felipe Calderón debió hacerlo con 358 legisladores de oposición.

Enrique Peña Nieto no sufrió lo mismo que sus tres antecesores. Sólo perdió cinco de mayoría y dos plurinominales, para tener un saldo de siete legisladores menos, al pasar de 212 que tuvo en la LXII a 205 diputados priistas en la LXIII Legislatura.

Esta breve historia de las elecciones intermedias del México de este siglo muestra que los mexicanos sí utilizan las urnas para mostrar su desacuerdo con la forma en que un gobierno ha desarrollado su trabajo.

Claro que en la historia del país también hay etapas en que los mexicanos han refrendado su apoyo al gobierno en turno, sin importar sus fallas. A Luis Echeverría Álvarez, por ejemplo, las elecciones intermedias le permitieron contar con más legisladores. Tan sólo de mayoría relativa tuvo 190 compañeros.

A pesar de las crisis económicas, de la corrupción que se registró y de los excesos de autoridad de su jefe de policía en la capital del país, Arturo Durazo, el presidente José López Portillo contó con 100 diputados federales priistas más en la segunda mitad de su sexenio, de los 196 que tuvo al abrir su gobierno.

Este domingo las urnas permitirán mostrar si el México de 2021 se asemeja más al México que mantenía la fidelidad a toda prueba a un partido y sus gobernantes, a pesar de sus evidentes errores; o se mantiene en la dinámica de los contrapesos en el Poder Legislativo.

Las urnas son las voces de los ciudadanos. Los resultados electorales son una posición que fijan los ciudadanos frente a sus gobiernos. Es nuestra decisión y hay que tomarla.

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