La serenidad y la realidad de la calle
Los activos importantes de Morena parece que viven en una realidad paralela. Ninguno de esos problemas reales desaparecerán con el ingreso de García Cabeza de Vaca a la cárcel. Podrán torcer la ley, con el aval del juez consentido de Palacio, pero eso no hace justicia a millones de inconformes.
Estamos a sólo 15 días de los comicios del 6 de junio y en Morena está encendida la alerta roja, porque a pesar de la decisión de violar la ley para incluir la figura presidencial en su propaganda electoral, no se detuvo la caída en las preferencias electorales, incluso los ataques a quienes considera sus adversarios políticos permite imaginar que ese descenso es mayor a lo que parece.
Estamos a sólo 15 días de los comicios del 6 de junio y en Morena está encendida la alerta roja, porque a pesar de la decisión de violar la ley para incluir la figura presidencial en su propaganda electoral, no se detuvo la caída en las preferencias electorales, incluso los ataques a quienes considera sus adversarios políticos permite imaginar que ese descenso es mayor a lo que parece.
Más allá de las encuestas, que no siempre reflejan los resultados electorales, la cotidianidad en diferentes partes del país muestra expresiones de rechazo a Morena.
En entidades como Campeche, Chiapas, Guerrero, San Luis Potosí, Veracruz y Ciudad de México hay agresiones físicas a los candidatos del oficialismo y a sus promotores, según los reportes de prensa y desde el martes de esta semana se escuchan algunas voces de los influyentes sacerdotes de la Iglesia católica en contra de Morena.
Mario Delgado no supo concretar la operación cicatriz dentro del partido para sanar las heridas que deja la definición de las candidaturas y eso es evidente, porque en lugares como Durango, Coahuila y Sinaloa, las viejas estructuras priistas que en 2018 operaron con Morena, ahora regresan a sus orígenes o deciden hacerse a un lado.
En el partido se sabe de la constante pérdida de preferencias electorales, pero no aciertan a idear una estrategia efectiva de recuperación. No funcionó usar el carisma presidencial. No ha funcionado perseguir a las organizaciones de la sociedad civil ni ha funcionado ir tras el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, a quien parece que, incluso, han comenzado a crecerle simpatías en su favor.
¿Por qué no ha funcionado? ¿La oposición “moralmente derrotada” tuvo la fuerza suficiente para recuperarse?
No. Es sólo la realidad. Alza de precios en productos como la energía eléctrica, el gas, la gasolina. Un millón 600 mil mexicanos se quedaron sin empleo; de ellos, 1.3 millones son mujeres. Los inversionistas huyen por la decisión oficial de cambiar las reglas del sector energético y al romper con ello la seguridad jurídica es indispensable. Una realidad en que escasean las medicinas y se dejó de apoyar a la academia.
Un gobierno que exige la entrega de datos biométricos para usar un teléfono celular; que ataca a los órganos autónomos y despierta preocupación; que prolonga el mandato de un ministro de la Corte, por encima de la Constitución; que discrimina a los millones de médicos particulares y les niega su derecho a la salud, al resistirse en vacunarlos contra covid-19.
Una realidad que exhibe a un partido político más interesado en desviar la atención que en atender la tragedia de la Línea 12 del Metro de la CDMX.
Y frente a esa realidad, los activos importantes de Morena parece que viven en una realidad paralela. Ninguno de esos problemas reales desaparecerán con el ingreso de García Cabeza de Vaca a la cárcel. Podrán torcer la ley, con el aval del juez consentido de Palacio, pero eso no hace justicia a millones de inconformes.
Y esa miopía, que ha provocado que por primera vez existan 85 controversias constitucionales y acciones de inconstitucionalidad en la Suprema Corte de Justicia de la Nación en contra de las decisiones legislativas de Morena, demuestra que el partido no entendió que 30 millones de mexicanos le dieron un triunfo contundente, pero no le dieron en automático la licencia para pasar por encima de muchos sectores de la sociedad.
En la plaza pública, el uso de un lenguaje estridente, aderezado con algunas mentiras, exageraciones o imprecisiones es oro molido para un partido opositor, pero se convierte en un error lapidario para un gobierno, cuando la lógica de la plaza pública se mantiene en las tareas de gobierno.
Y hasta el momento, Morena no ha sabido dejar la calle para ser gobierno.
