Inconformidad discreta… contra Adán

Hay inconformidad interna, pero la mayoría está a la expectativa de quiénes son los primeros que se atreven a dar los pasos necesario para que las cosas cambien en el grupo parlamentario. De hecho, varios de los inconformes salen públicamente a dar espaldarazos a su coordinador, para no ser señalados de “atentar contra la unidad interna”.

Seguro, incluso arrogante, el senador Adán Augusto López Hernández muestra en público una seguridad que hace pensar que es inamovible y la reciente reunión con la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, lo confirmó como el interlocutor presidencial en el Senado. El espaldarazo fue de facto y no necesitó de mayor explicación.

Pero en el mundo interno de la bancada de Morena en el Senado, la realidad está lejos de ser un remanso para el tabasqueño, porque cada día crece la inconformidad que tienen los senadores con la forma en que los trata, pero, sobre todo, con la insistencia de obligarlos a estar a expensas de las decisiones de la senadora Andrea Chávez, quien decide hasta quién de ellos puede hablar en tribuna.

La situación ha llevado a que diferentes senadores, que arrancaron la Legislatura en armonía con Adán Augusto hoy se han alejado por completo de él, porque siempre que quieren tratar algo con él, la respuesta es constante: velo con Andrea.

Hace unas semanas, la senadora Guadalupe Chavira no aguantó más y le lanzó diversas críticas de frente a Adán Augusto, en una plenaria a puerta cerrada.

El relato de los propios senadores de Morena permite conocer que ese día la senadora le dijo a Adán Augusto que la realidad era que él no fue elegido por la bancada como su coordinador, sino resultado de una imposición, porque esa posición fue producto de un acuerdo político.

Pero fue más allá, le dijo que si en ese momento sometían a votación su coordinación, no le iban a alcanzar los votos para mantenerse en esa posición, porque la mayoría de sus compañeros está inconforme.

Las diferencias entre Guadalupe Chavira y su coordinador tienen un antecedente el año pasado, según también el relato de los morenistas.

Chavira es suplente de la senadora con licencia Citlalli Hernández, quien era la presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos.

Cuando Citlalli se fue del Senado, Chavira le recordó a Adán que el acuerdo era que los suplentes ocuparan las posiciones de los titulares y, por lo tanto, ella iba a ser presidenta de esa comisión.

Pero Adán Augusto decidió que esa presidencia quedara en manos del sinaloense Enrique Inzunza sólo unas horas antes de que solicitara a la Mesa Directiva que llamara a Chavira a rendir protesta del cargo.

Para algunos de los senadores consultados, la decisión de Guadalupe Chavira de alzar la mano para aspirar a presidir la Mesa Directiva, a pesar de saberse desde entonces que la decisión era por Laura Itzel Castillo, forma parte de sus diferencias.

El tema, sin embargo, no queda sólo en la molestia de Chavira, que hasta el momento es la única que ha expresado en voz alta su crítica al coordinador. Hay al menos 17 senadores más que, en corto, han expresado su inconformidad con el liderazgo de Adán y los tratos que reciben de la senadora Andrea Chávez, y porque los respaldos económicos que deben recibir de su bancada no son “parejos”; hay una preferencia por apoyar sólo a Chávez, cuentan.

Hay inconformidad interna, pero la mayoría está a la expectativa de quiénes son los primeros que se atreven a dar los pasos necesario para que las cosas cambien en el grupo parlamentario. De hecho, varios de los inconformes salen públicamente a dar espaldarazos a su coordinador, para no ser señalados de “atentar contra la unidad interna”.

Todos saben que Adán Augusto logró un peso político importante, porque él consiguió los votos que no logró Morena en las urnas para tener la mayoría calificada y concretar las reformas constitucionales que modificaron de fondo el diseño del Estado mexicano.

Logró convencer a los perredistas José Sabino Herrera y Araceli Saucedo y al panista Miguel Ángel Yunes Márquez de que traicionaran a sus electores y se pasaran al oficialismo, y en el camino de lograrlo pidió a los priistas que le pasaran dos senadores, pero Alejandro Moreno se negó; por eso después Andrea Chávez convenció a Cynthia López Castro de dejar al PRI y sumarse a Morena.

Y es por eso que hasta el momento ni La Barredora ha cimbrado su trono.

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