Heridas y cicatrices
Y sólo 24 horas después, apareció el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, a un lado de Monreal y Armenta para entregarles en paquete de ingresos del próximo año, con lo que se convirtió en el primer secretario de Hacienda de este sexenio en ir al Senado para esa entrega.
Inmersos en la anticipada carrera presidencial, los grupos políticos en el interior de Morena mostraron públicamente las estrategias que siguen para evitar que un presidenciable ajeno a sus filias les pueda tomar ventaja a los ojos del gran elector de Palacio Nacional o para evitar que opaquen el camino de su candidato favorito.
Pero también fue evidente que, en esos afanes, registraron tropezones y errores tan graves que pusieron en una situación de riesgo no sólo a su candidato preferido, sino a un gobierno que busca avanzar en sus proyectos y que debieron corregirles la plana para evitar un mayor problema.
La semana pasada, a algunos de quienes se asumen como conocedores de la dinámica política del país y operan en torno a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, les pareció que era una excelente idea boicotear la reunión plenaria del grupo parlamentario de Morena en el Senado, para mostrar que Ricardo Monreal Ávila ya no es necesario en esa posición, incluso, es un estorbo para el éxito en la relación que debe existir entre el Poder Legislativo y el Senado de la República.
Así, lograron el aval de Palacio Nacional para que los integrantes del Gabinete de Seguridad, entre ellos tres secretarios de Estado, dejaran plantado a Ricardo Monreal, pero olvidaron que ese plantón no fue sólo para el coordinador de los senadores de Morena, sino para todos los legisladores. Y a pesar que los senadores simpatizantes de esos estrategas justificaron la ausencia y deslizaron que el responsable era Monreal, no lograron atenuar el enojo de la mayoría de sus compañeros.
Lejos de observar el bosque completo, esos que se sumen como conocedores del juego político celebraban la noche del martes el plantón a Ricardo Monreal y se frotaban las manos por su inminente caída, pues daban por un hecho el triunfo de su candidato, Higinio Martínez, para presidir el Senado.
Pero la realidad les golpeó a la cara sólo unas horas después. Con ocho votos de diferencia perdieron frente al candidato de Ricardo Monreal, el poblano Alejandro Armenta.
Luego, el voto en el pleno reveló que 19 senadores del bloque oficialista podían votar con la oposición, en un intento por construir una nueva mayoría legislativa en el Senado, donde Morena ya no marque el ritmo de trabajo. La decisión de Ricardo Monreal de no aceptar encabezar ese esfuerzo, al convertirlo en presidente del Senado, anuló el intento y que generó tanta molestia entre los panistas que los llevó a revelar los detalles de ese acuerdo.
El riesgo de perder la mayoría absoluta en el Senado por fin tenía una cifra, pues a los 54 integrantes de la oposición se podían sumar 19 del bloque oficialista y eso implica 73 votos. En ese escenario Morena pierde la mayoría absoluta.
Y evidentemente eso se entendió en Palacio Nacional. Por eso el secretario de Gobernación tuvo que ir a limar asperezas y a dejar en claro que, si bien Monreal es “un compañero a veces muy rebelde”, pidió que no se confundan, que en el gobierno federal hay aprecio, reconocimiento y respeto por “el compañero y amigo” Monreal.
Y sólo 24 horas después, apareció el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, a un lado de Monreal y Armenta para entregarles en paquete de ingresos del próximo año, con lo que se convirtió en el primer secretario de Hacienda de este sexenio en ir al Senado para esa entrega.
Claro que no fue la única corrección que tuvo que hacer Adán Augusto López Hernández.
Mientras esos que se consideran conocedores de la política reventaron la relación con el PRI, al perseguir a su líder nacional, López Hernández optó por el acercamiento, la reconciliación y bastó que públicamente le hablara al oído al líder priista para romper lo que parecía muy fuerte: la alianza de la oposición.
Una semana en que ganaron Monreal y Adán Augusto y perdieron los radicales de Morena y la alianza Va por México.
