Edomex, asunto de Estado
Enrique Vargas, del PAN, está convencido de que tiene todo para ser un candidato triunfador, si logra el respaldo del PRI y del PRD en la alianza, pero los militantes del PRI en la entidad están convencidos de que el candidato debe surgir de sus filas, no de la militancia panistay no piensan moverse de esa posición. Mientras, el PRD sabe que los votos que puede aportara la alianza son indispensables y ha decidido no ser un invitado de palo.
Considerado por expertos en política como la joya electoral del país, porque concentra el mayor número de electores, el Estado de México comienza el camino del proceso electoral más trascendente de su historia, al grado que políticos, operadores y observadores comienzan a considerarlo un asunto de Estado.
¿Por qué?
Desde la perspectiva de los críticos de Morena, es indispensable que la oposición gane la gubernatura porque eso significará que Morena puede ser derrotada en la antesala de la elección presidencial del 2024 y eso incrementa las posibilidades de que los electores de todo el país opten por sacar el morenismo del gobierno federal y llevar al Poder Legislativo a un mayor número de militantes ajenos al actual oficialismo.
En la óptica de los morenistas, principalmente los radicales o ultras, ganar el Estado de México implicará la muerte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo que representa, en consecuencia, el fin de los días del otrora poderoso Grupo Atlacomulco, del que emanaron tantos líderes priistas y al cual pertenece el actual gobernador, Alfredo del Mazo. Ese triunfo demostrará que Morena es invencible y será un gran impulso para refrendar la Presidencia de la República por un sexenio más.
Y en la medida en que las elecciones en el Estado de México son un asunto de Estado, la definición de las candidaturas está inmersa en procesos de mucha tensión, porque la fractura de cualquiera de los bloques en disputa: aliancistas y oficialistas, implicará su derrota en las urnas.
Enrique Vargas, del PAN, está convencido de que tiene todo para ser un candidato triunfador, si logra el respaldo del PRI y del PRD en la alianza, pero los militantes del PRI en la entidad están convencidos de que el candidato debe surgir de sus filas, no de la militancia panista y no piensan moverse de esa posición. Mientras, el PRD sabe que los votos que puede aportar a la alianza son indispensables y ha decidido no ser un invitado de palo, para ejercer presión en la construcción de acuerdos.
Entre los diferentes factores que incidirán en la concreción de la alianza están los poderosos operadores electorales priistas. Líderes locales que mueven cientos de personas, pero que en la mayoría de los casos se sienten maltratados por el gobierno de Del Mazo.
Cuentan que, por ejemplo, facilitar la entrega de la famosa Tarjeta Rosa es operado por los morenistas y no por los priistas y eso ha provocado que el voto tradicional priista se debilite.
Hace unos días, algunos de esos operadores electorales que tienen dominio en el sur de la entidad recibieron la petición formal de apoyar a Alejandra del Moral, que es considerada la preferida del gobernador, pero la distancia que ese grupo de poder puso con ellos hace difícil el respaldo de los operadores, quienes prefieren a Ana Lilia Herrera, quien, sin embargo, no tiene el respaldo del gobernador.
En Morena, el histórico líder político más importante de lo que fue el PRD y hoy es Morena, Higinio Martínez, ha dado muestras claras de que en esta ocasión no piensa quedarse en segundo plano para impulsar a alguno de su grupo. Esta vez él quiere ser el candidato. Y en Morena saben bien que sin el apoyo de Higinio Martínez no ganan. Ni la popularidad presidencial les alcanzará.
En medio de esos polos está Movimiento Ciudadano, cuyo líder nacional, Dante Delgado, insiste en que irán solos.
Pero MC en el Estado de México depende de la popularidad de Juan Zepeda. Eso es innegable.
Juan Zepeda sabe también que su sola popularidad no lo lleva a ganar elecciones. Necesita una estructura partidista y eso quedó claro en su última derrota en su tierra: Nezahualcóyotl, donde el voto para MC creció exponencialmente, pero no alcanzó para vencer al morenismo.
Si la elección mexiquense es un asunto de Estado, ¿MC tendrá la altura de miras para aceptar que puede pasar a la historia como esquirol?
