El año comienza bien para el PRI y mal para la oposición

Los panistas no han logrado sanar las heridas de la terrible derrota que sufrieron en 2012. Lo único que ha conseguido Ricardo Anaya es que las diferencias ya no sean tan públicas.

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

De las 13 gubernaturas en juego en 2016, el PRI ya ganó la primera el domingo pasado. En la elección extraordinaria de Colima, la victoria fue para José Ignacio Peralta, quien obtuvo diez mil votos más, equivalentes a 4%, que José Luis Preciado del PAN. Desde luego que esta elección, como todas las estatales, se explica fundamentalmente por factores locales. Pero también nos enseña ciertas tendencias de lo que puede ocurrir este año en que más de 37% de los votantes elegirán autoridades locales.

Lo primero que se percibe es la mano de Manlio Fabio Beltrones en el PRI. Ni duda cabe de que el nuevo dirigente nacional llegó a operar con el profesionalismo, experiencia y maña que le caracterizan.

En Colima, por ejemplo, logró una más amplia alianza a favor de Peralta. No sólo participaron los tres partidos que lo apoyaron en la elección de 2015 —PRI, Verde y Nueva Alianza— sino que integraron, ahora, al Partido del Trabajo.

Típica historia de este “partido-negocio” llamado PT que durante años le sirvió de vehículo a López Obrador. En junio pasado, perdió el registro al no haber alcanzado el 3% de la votación nacional. No obstante, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en una sentencia sin pies ni cabeza, revirtió esta decisión y ordenó esperar los resultados de una elección extraordinaria en un distrito federal en Aguascalientes. Y, oh sorpresa, el PT obtuvo una votación atípica en este distrito, lo cual le permitió salvar su registro.

Acto seguido, vendieron su franquicia al mejor postor. Todo indica que el comprador fue el PRI de Beltrones. En Colima, en la elección de 2015, el candidato del PT había obtenido 5 mil 307 votos equivalentes a 1.76%. En dichos comicios, luego anulados, la victoria de Peralta del PRI fue de tan solo 503 votos sobre Preciado del PAN. Pues bien, el PT ahora, en la elección extraordinaria, se sumó al PRI y, al parecer, fue uno de los factores para lograr una victoria más holgada.

Así será en todo 2016: el PRI utilizará al PT para ganar. En algunos estados lo sumará a sus candidaturas, en otros lo mandará a competir con su propio candidato para dividir el voto opositor. Porque ésa es la estrategia priista de aquí a 2018: fragmentar lo más posible el voto, de tal suerte que el PRI, con su voto duro y algunos aliados, pueda ganar aunque sea por un porcentaje bajo.

El PRI de Beltrones también demostró en Colima que “pa los toros del jaral, los caballos de allá mesmo”. Si a un candidato opositor se le ocurre jugar rudo, filtrando grabaciones vergonzosas, los priistas contraatacarán de igual manera o, incluso, más fuerte. Sabíamos que José Luis Preciado era un candidato carismático dispuesto a usar todo tipo de artimañas para atacar a su adversario. Así lo había hecho en 2015. Estaba repitiendo la misma receta en 2016 cuando, de pronto, con un buen timing, salió una grabación donde le solicita a una mujer, por él embarazada, que aborte. Esto, supongo, le restó algunos votos del electorado más conservador del PAN.

La oposición tendría que tomar nota de todo esto. Frente a ellos tienen a un operador político de mucho colmillo que tratará de ganar 12 de las 12 gubernaturas en juego el 5 de junio. Pero, mientras el PRI de Beltrones opera eficazmente en tándem con el gobierno de Peña para barrer en las elecciones, la oposición está diezmada.

Los panistas no han logrado sanar las heridas de la terrible derrota que sufrieron en 2012. Siguen muy peleados. Lo único que ha conseguido Ricardo Anaya es que las diferencias ya no sean tan públicas. Pero, ahora, las ambiciones del nuevo dirigente panista, quien sueña con la Presidencia, está generado nuevas fracturas en el partido.

El PRD, por su parte, sigue en su “disputa por jirones de nadería” para citar a su dirigente nacional, Agustín Basave. En la elección extraordinaria de Colima obtuvo 5 mil 144 votos equivalentes a 1.87%. Perdieron, por tanto, el registro local. Lo mismo Morena que sólo capturó 2 mil 246 votos (0.81%).

Los resultados del domingo en Colima se explican, como todas las elecciones estatales, por factores locales. Es un error extrapolar lo ahí sucedido a la política nacional. En 2012, por ejemplo,  López Obrador obtuvo en Colima 67 mil votos, muchos más que toda la izquierda junta en 2016. Y bien podría tener de nuevo un buen resultado en 2018 en ese estado. Pero, lo que sí es cierto, es que el PRI nacional está haciendo todo lo posible por barrer este año en las elecciones estatales, con un gran operador al frente que ya demostró que va con todo por todo.

                Twitter: @leozuckermann

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