De una niña caprichosa que terminó en la guillotina

A los quince años de edad, los Habsburgo despachan a María Antonieta a Francia para casarse con el delfín Borbón.

Algunos amables lectores me han reclamado por qué no escribí, a final de 2015, una reseña del mejor libro que había leído en el año. Hoy, un poco tarde, cumplo con esa misión. La elección no fue nada fácil, puesto que en la lista de lo mejor leído en el año se encontraba una novela, una compilación de relatos y una biografía, los tres verdaderamente extraordinarios. La novela es la más reciente del grandísimo escritor israelí David Grossman, titulada Gran Cabaret. Los relatos son de la Guerra Civil española, escritos por el periodista Manuel Chaves Nogales, bajo el título A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España. Finalmente está la biografía de María Antonieta que escribió uno de mis autores favoritos, Stefan Zweig. En este artículo me referiré a esta última obra con la expresa recomendación de leer los otros dos libros de Grossman y Chaves Nogales.

Durante la primera parte de María Antonieta, Zweig nos cuenta las negociaciones entre la emperatriz austriaca María Teresa y el rey francés Luis XV para matrimoniar a sus dos hijos y así sellar un acuerdo de paz entre los dos poderosos reinos de Europa. Así pues, a los quince años de edad, los Habsburgo despachan a María Antonieta a Francia para casarse con el delfín Borbón. A Versalles llega una niña mimada, malcriada y, por supuesto, inmadura. Se casa con un tipo aburridísimo que se tarda nada menos que siete años en consumar el matrimonio en la cama. Mientras tanto, María Antonieta, aburrida, desesperada, con su gran dosis de hormonas juveniles, se dedica a todo tipo de frivolidades que le cuestan una millonada al pueblo francés.

No queda más que odiarla. Los que somos republicanos vamos afirmando el porqué de nuestra convicción. He aquí el retrato de una monarquía en franca decadencia, alejada de la realidad, dedicada a todo tipo de placeres mundanos. En el centro de la corte, están los reyes que son coronados tras la muerte de Luis XV: María Antonieta, traviesa y juguetona muchacha, y Luis XVI, un gordo aburrido y tardo. A la reina la rodean personajes de la peor calaña que lo único que les interesa es medrar con su supuesta amistad.

Esta monarquía es insostenible: merece ser derrocada y, desde luego, esto es lo que ocurrirá. Porque lo que sigue en María Antonieta es precisamente esta historia: la de las distintas conspiraciones para sacar a Luis XVI del poder. Se forman extrañas coaliciones de aristócratas ambiciosos con burgueses ilustrados por las nuevas doctrinas políticas de Voltaire y Rousseau. Poco a poco vemos cómo el rey va perdiendo el poder y cómo la reina, ahora desafiada en sus convicciones monárquicas más íntimas, empieza a crecer hasta convertirse en un atractivo personaje.

Los capítulos dedicados a la Revolución son de lo mejor del libro de Zweig. En particular, la fallida fuga conocida como la “noche de Varennes”. Contada como una extraordinaria crónica periodística, observamos la torpeza histórica del rey y la energía de una reina cada vez más crecida frente al castigo. Eventualmente vemos, también, la radicalización de una Revolución que cambiaría al mundo, el surgimiento del nacionalismo europeo, la mezquina reacción de las otras monarquías del continente y, algo fabuloso, la gran personalidad del caballero sueco, Fersen, el más leal servidor de María Antonieta, su amante hasta la eternidad.

Ni qué decir de los capítulos finales de esta historia. El encarcelamiento de los monarcas, la ejecución de Luis XVI, la dolorosa separación de María Antonieta de su hijo —el delfín que nunca llegaría a ser rey de Francia—, el juicio a la viuda Capeto y su penoso traslado a la guillotina. Sola, abandonada por los Habsburgo, he aquí una mujer luchona, fiel a sus creencias que, en la penuria, adquirió grandes habilidades políticas y diplomáticas.

Se trata de una historia fascinante contada en el muy peculiar estilo de Zweig —íntimo, sabroso y provocador— en una traducción perfecta de Carlos Fortea, de la magnífica editorial Acantilado. En este mundo de finales del siglo XVIII, mientras que la aristocracia está aburrida, muchas cosas están pasando. Y Zweig hace algo maravilloso: pone el énfasis en cómo los pequeños detalles, las personalidades de ciertos individuos y algunas decisiones que toman son los que, al final, determinan los cambios. La suerte de un elegante collar de diamantes, por ejemplo, acabará siendo fundamental en la vida de esta niña caprichosa que acabó siendo reina y cuya cabeza levantaría el verdugo mientras diez mil personas gritaban “viva la República”.

                Twitter: @leozuckermann

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