Ricky & The Flash: Entre la fama y la familia

Por Salvador Franco Reyes ¿Qué tan caro cuestan los sueños? Una persona exitosa pocas veces habla de ello. Normalmente vemos a los triunfadores colgarse la medalla de oro o su equivalente y hablar de manera general de los sacrificios, pero nunca de manera detallada de ...

Por Salvador Franco Reyes

¿Qué tan caro cuestan los sueños? Una persona exitosa pocas veces habla de ello. Normalmente vemos a los triunfadores colgarse la medalla de oro (o su equivalente) y hablar de manera general de los sacrificios, pero nunca de manera detallada de las amistades que perdieron en el camino, de los familiares que nunca pudieron volver a ver, o del poco tiempo que pasaron con sus hijos por perseguir sus metas.

¿Y realmente valió la pena? Esa es la pregunta que se pleantea Ricki, el personaje central de Ricki & The Flash, una película de Jonathan Demme (El silencio de los inocentes), que se queda a la mitad del drama y la comedia, para terminar siendo una telenovela familiar, que será recordada como la película donde Meryl Streep se transformaba en rockera.

La premisa de la guionista Diablo Cody (la misma de Juno) suena más que interesante: una rockera sesentera se ve obligada a reeencontrase con la familia que abandonó hace varios años para perseguir un sueño musical que cumplió a medias.

Pero, quizá por eso mismo, el potencial de ese planteamiento, el resultado sabe a poco.

Ricki viaja para ayudr a su hija que está al borde del sucidio tras su divorcio y, obviamente, lo primero que encuentra es rechazo y profundos rencores, los cuales, para sorpresa de todos, remedia con una salida al salón de belleza de la que regresa tomada de la mano con su hija Julie.

Pero todavía faltan dos hijos más por convencer, uno de los cuales está a punto de casarse y, quien por supuesto, no quiere ver a su madre, con sus fachas, en su enlace matrimonial.

El problema de la película es que el personaje central, su columna vertebral, no termina por mostrar un arrepentimiento y, por lo tanto, poco hace para remediarlo, porque para ella, prácticamente, no tiene ningún sentido. Es cosa del pasado.

Esa decisión, o falta de acción, impide que Ricki cambie, que busque la redención y que, por lo tanto, se transforme.

Al final, sus hijos son los que tendrán que aceptarla tal y como es, rompiendo su propio precepto: “Realmente no importa si tus hijos te quieren o no. No es su trabajo quererte, pero sí es tu trabajo quererlos”.

Demme intentó rodar Ricki & The Flash como una película independiente en todos los apartados de su producción, pero tampoco lo logra y termina por entregar una cinta que parece más para televisión que para el cine.

* Mamie Gummer, quien interpreta al personaje de Julie, es en la vida real la hija de Meryl Streep y el escultor Don Gummer.

DIRIGE

  • Jonathan Demme.

ACTÚAN

  • Meryl Streep.
  • Kevin Kline.

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