El fin de una era
La crisis en Siria muestra el fracaso de la política internacional de los últimos años. Podemos estar ante el comienzo de un nuevo orden mundial.

Kimberly Armengol
Rompe-cabezas
Daesh, el mal llamado y propagandístico Estado Islámico, podría estar llegando a su fin ante el acercamiento personal y político entre Estados Unidos y Rusia.
Este grupo —so pretexto de construir un califato en Siria— ha sembrado destrucción y muerte y floreció, entre otras cosas, por los graves errores de política internacional que se cometieron durante la administración de Barack Obama y en los que Hillary Clinton tuvo mucho que ver.
El péndulo de los electores que lo mismo en Inglaterra, Estados Unidos, Italia y Francia vota por opciones que están en contra de la migración descontrolada tiene fuertes raíces en la inseguridad generada por ataques terroristas, que en la mayoría de los casos están ligados a Daesh u otras formas de radicalismo en interpretaciones equivocadas de la religión musulmana.
Hasta el momento Estados Unidos y Rusia han dado una lucha tan desordenada como descoordinada en contra de este grupo terrorista, puesto que pesan más visiones políticas contrarias como la intención del gobierno de Obama de derrocar al gobierno de Bashar al-Assad y el de Vladimir Putin de mantenerlo, que han impedido una lucha coordinada y definitiva en contra de los terroristas.
Sin embargo, eso cambiará a partir del 20 de enero cuando Donald Trump asuma como presidente de Estados Unidos. Entre este hombre y el gobernante de Rusia hay mucho más que una afinidad personal, es decir, hay una visión similar sobre la política internacional, por lo que es mucho más fácil tomar decisiones en conjunto.
El nombramiento de Rex Tillerson como secretario de Estado de Estados Unidos refuerza esta posibilidad. No sólo se trata de un empresario destacado, sino que, además, es un hombre personal y políticamente unido a Rusia que, incluso, le ha otorgado una de las condecoraciones más altas posibles para un extranjero.
El Presidente electo de Estados Unidos ha dicho que es necesario acabar con el terrorismo de una manera frontal sin inmiscuirse en la vida política de naciones como Siria, lo que marca un giro de 180 grados con respecto de la vía seguida por su antecesor.
Mucho más allá, Trump ha mostrado claramente que está en favor de que las naciones, especialmente las de Europa, jueguen un papel mucho más determinado en el costo de su seguridad interior.
El camino para un acuerdo de este tipo requiere, sin lugar a duda, que Estados Unidos también haga algunos cambios en torno a la que ha sido su posición tradicional sobre las zonas de influencia de Rusia en las naciones de oriente.
Quizá uno de los países que se verá más beneficiado es Irán, puesto que esta nación, fuertemente golpeada por el bloqueo de Estados Unidos, pero bajo el protectorado de Rusia, necesariamente encontrará caminos no únicamente para seguir ampliando la posibilidad de exportar petróleo, sino avanzando hacia una normalización de sus relaciones con el mundo.
La Guerra Fría ha terminado y ahora la geopolítica internacional entrará en una fase totalmente nueva. La crisis humanitaria en Siria es una clara muestra del fracaso de la política internacional de los últimos años. Podemos estar ante el comienzo de un nuevo orden mundial.
POST SCRIPTUM
Es fácil perderse en arranques de pasión cuando se habla del comandante Fidel Castro y construir imágenes parciales de uno de los hombres más impactantes de la historia contemporánea; sin embargo, es necesario conocer el contexto en el cual este hombre llegó al poder y lo mantuvo hasta 2006, cuando lo dejó en manos de su hermano Raúl.
Para entender de una mejor manera a este hombre es muy recomendable ver la serie documental Cuba Libre, en la cual se hace un amplio y detallado recorrido en la historia de Cuba en el que, además, se presentan entrevistas con algunos de los protagonistas de la revolución cubana, así como de los años de esta dictadura.
@kimarmengol