Pacta sunt servanda
Los diputados morenistas Mario Delgado y Pablo Gómez Álvarezdeclararon estar de acuerdo con que se respete lo convenido y que el PAN presida la Cámara
¿Puede torcerse la ley o desconocer sus antecedentes a conveniencia del que no quiere aceptarlas?
La fracción VII de del artículo 27 de la Ley Orgánica del Congreso establece la forma de elección de la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. A principios de la LXIV Legislatura, los tres grandes partidos convinieron en que al segundo y tercer año el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, respectivamente, presidirían en rotación y escala descendente la Cámara a partir del domingo 1° de septiembre.
En la elección del presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados el partido Morena quiere subvertir los entendidos e intenta deshilvanar la fórmula de rotación que hace un año se firmó. En aras de la Cuarta Transformación, nuestro muy estimado Porfirio Muñoz Ledo desea reelegirse en ese cargo, se niega a entregarlo al PAN y tacha de “espurio” el acuerdo que él mismo aprobó al inicio de la actual legislatura, conviniendo en que la presidencia se rotaría entre los grupos integrantes de la Cámara.
Para el licenciado Muñoz Ledo, el acuerdo de rotación emanó de la vieja y caduca “partidocracia”, definitivamente obliterada por el régimen de la participación parlamentaria. Morena goza de la mayoría necesaria para ganar un cambio constitucional y la supremacía del pueblo descalifica la rotación que en su momento se convino sólo para facilitar el funcionamiento legislativo.
No hay que respetar ese acuerdo de 2006. El PAN, que sería favorecido con la rotación tiene, al igual que entonces, sólo el 16 por ciento de las 500 curules.
Pacta sunt servanda, los pactos se respetan. Nunca nos entenderemos si no respetamos reglas convenidas. Las reglas son para dar seguridad a los tratos. Aplicarlas no depende de otro elemento, sino de ellas mismas; no depende de que convenga o no a los intereses de alguno de los firmantes. Sorprende el que esto se niegue. ¿Será que, en la política, como en el amor, nada se descarta?
Pero llegado el momento, Dolores Padierna, diputada de Morena, presentó una iniciativa para cambiar la ley a fin de que sea el grupo parlamentario con mayoría absoluta el que presida la Cámara de Diputados. Aunque se dice que tiene apoyo de los partidos de izquierda, los diputados morenistas Mario Delgado y Pablo Gómez Álvarez declararon estar de acuerdo con que se respete lo convenido y que el PAN presida la Cámara.
La iniciativa de la diputada Padierna es otro indicio de las intenciones del gobierno de López Obrador de centralizar todo el poder posible en la recalcitrante izquierda de la Cámara baja. Dicha estrategia anularía posibilidades para que cualquier otro grupo guiara desde la escribanía de plata la presidencia de esa Cámara, lo que contraría la intención de asegurar que todas las fuerzas políticas del Congreso puedan ordenar los debates
de la Cámara. Esta facultad no depende de la conveniencia o ambición de ningún partido por mucho que, en un momento dado, goce de mayoría. Tampoco se vale cambiar en el momento de una elección las bases convenidas. Quien desee alternativas lo avisará con anticipación.
Todo esto tiene que ver con el propósito que debe unirnos para avanzar en la evolución de las prácticas en la política, la economía y el trato a los ciudadanos. Hoy rigen las reformas electorales que el Consejo para la Democracia y otras organizaciones ciudadanas promovimos en los años noventa del siglo pasado. Hoy rige la organización de los comicios, que debe respetarse y mejorar, no deteriorar.
El diputado Juan Carlos Romero Hicks, del PAN, coordinador de su bancada, ha sostenido firmemente la oposición de su partido a la propuesta de Morena. Dada su terquedad, Morena se niega a respetar la fórmula que se consensó y pide a sus colegas en el Senado retener su apoyo a Mónica
Fernández, candidata de Morena a la presidencia de la Mesa Directiva del Senado, mientras no se resuelva el asunto pendiente en la de Diputados conforme a lo formalmente convenido hace un año. El asunto se definirá después del Primer Informe Presidencial, que se dará el domingo próximo. Será entonces que los diputados de Morena, que afirman trabajar por la democracia y prestigio de México, darán una prueba de si la Cuarta
Transformación es veraz y confiable o si sólo confirma un vano y testarudo populismo.
