BRÚJULA INTERNA
¿Qué hay de cierto que los perros tienen una brújula interna que los ayuda a seguir rastros y destinos?
R. Los perros no sólo siguen rastros, sino también parecen orientarse con una brújula interna que la ciencia apenas empieza a descifrar. Diversos estudios han observado que, antes de regresar a su dueño en campo abierto, muchos perros hacen un breve recorrido alineado en dirección nortesur, como si calibraran un instrumento invisible. No es un gesto consciente, sino un reflejo profundo, heredado de un sentido antiguo: la magnetorrecepción, la capacidad de percibir el campo magnético terrestre.
Este mismo patrón aparece en situaciones más cotidianas. Cuando el campo magnético está estable, los perros tienden a colocarse en eje nortesur al hacer sus necesidades; cuando el campo se altera, esa alineación desaparece. Es un detalle mínimo, casi imperceptible, pero revela un orden interno que complementa su olfato y su memoria espacial.
Aún no sabemos cómo funciona. Algunos científicos sospechan de proteínas sensibles a la luz en los ojos; otros, de diminutas partículas de magnetita en ciertas células. Lo cierto es que, sin mapas ni tecnología, los perros llevan en el cuerpo una guía silenciosa que les ayuda a orientarse en el mundo. Una brújula natural, discreta y sorprendente.
LOS OBJETOS DESPARECIDOS
¿Qué objetos de los años 50 que eran muy comunes han desaparecido?
R. Aquí le comparto estos siete objetos populares de los años 50 en México que ya no ves por ningún lado, de esa época en México que fueron una mezcla peculiar: modernidad importada, ingenio nacional y una vida doméstica que avanzaba entre radios de bulbos, refrescos en botella y muebles que parecían eternos. Muchas de las cosas que definieron esa década desaparecieron sin hacer ruido, sustituidas por plástico, electrónica y nuevas costumbres. Estos siete objetos que marcaron la vida cotidiana mexicana… y que hoy solo sobreviven en tianguis, bodegas familiares y recuerdos prestados.
1. El refrigerador “de palanca” y las charolas metálicas para hielo. Antes de los hielos automáticos, las cocinas mexicanas tenían charolas metálicas que exigían fuerza y paciencia. Jalar la palanca era casi un acto heroico. El sonido del metal contra el hielo era parte del paisaje sonoro del hogar.
2. Las televisiones con antenas de “conejo”. La llegada de la televisión a México en los cincuenta vino acompañada de un ritual nacional: mover las antenas, girarlas, ponerles papel aluminio y pedirle a alguien que “no se mueva” porque la señal se iba. La TV digital las borró del mapa.
3. Los refrescos en botella retornable de vidrio grueso. Sí, aún existen botellas retornables, pero las de los cincuenta eran otra cosa: pesadas, casi indestructibles y con diseños que hoy son piezas de colección. Eran parte del paisaje de las tienditas y las comidas familiares.
4. Los radios de bulbos. En muchas casas mexicanas, el radio era el centro del hogar. Los de bulbos tardaban en “calentar”, tenían un brillo ámbar inconfundible y un sonido cálido que ninguna bocina moderna ha logrado imitar. Hoy son reliquias.
5. Los muebles de fórmica y patas de “palillo”. Cocinas, mesas y tocadores con superficies brillantes y colores pastel. Eran el símbolo de la modernidad doméstica. Resistentes, prácticos y muy fotogénicos. Hoy sobreviven en casas antiguas o en mercados de pulgas.
6. Las cámaras fotográficas de fuelle o de rollo de 120. Antes de las Kodak de cartucho y mucho antes del celular, las familias mexicanas usaban cámaras de fuelle o de rollo grande. Pesadas, lentas y ceremoniales. Cada foto era un acontecimiento.
7. Los juguetes metálicos: trompos, carritos y soldaditos de hojalata. Aunque algunos siguen existiendo, los juguetes metálicos de los 50 eran otra liga: trompos que parecían armas, carritos de hojalata pintados a mano y soldaditos que sobrevivían generaciones. El plástico los desplazó sin piedad.
