¿Qué necesita hoy nuestro país?
¿Qué necesitamos las mujeres, los hombres y los niños de esta gran nación? ¿Qué necesita su naturaleza, sus bellísimos paisajes, sus obras de arte, sus animales y gobernantes?
¿Qué piden los doctores y las enfermeras, los artistas y el maestro de obra, el taxista y el empresario millonario, la actriz y el director de la telenovela, los profesores y los alumnos, los intelectuales y los analfabetos, la marchanta, el viene viene, los sexoservidores y las monjitas? ¿Qué tienen en común las madres que trabajan, los yoguis, la chef, el músico, el bolero, los casa bolseros, los gorditos y los que pasan la mañana en el gimnasio, esos niños que juegan bajo puentes de la calle con los perros callejeros, y los que pasan horas sentados jugando videojuegos frente al sillón de la televisión, los que no tienen título universitario, los que no tienen techo, las suegras y los cuñados, el que conduce un uber, y el que juega golf, el político corrupto y el policía honrado, el taquero y la masajista de la señora de Las Lomas, la Señorita México, la vecina chismosa, los ancianos y los niños recién nacidos de México?
Necesitamos unión y amor.
De la bandera ondulante escapa el grito del águila, un aullido de dolor en el eco de un himno que nos invita a cada uno a ser soldados para luchar por la soberanía y la Paz de nuestro hogar.
¡Todos somos Mexicanos!
Hermanos en amor por esta tierra.
Aquí han nacido nuestros padres y nuestros hijos, aquí enterraron sus historias nuestros antepasados.
Pase lo que pase, no permitas que México se fragmente. ¿Qué importancia tiene el bando, si por las venas nos corre la misma sangre tricolor?
¿Qué pasa cuando un padre enseña a cada uno de sus hijos a ver tan sólo por el mismo? La familia se desmorona.
Todos somos hijos de esta familia que, como muchas parejas que entran en un proceso de separación, se dividen hasta los hijos. Divide y vencerás... es una estrategia de guerra, no es de Paz... en esencia, el populismo se basa en eso, en hacer que los pobres envidien a los ricos y los ricos teman de los pobres. Creando un panorama donde el amor, la unidad, la confianza, la empatía, la solidaridad y todas esas otras bases sólidas donde se sustentan las familias se vayan desvaneciendo. México es mi tierra y la de todos. Se va acercando ese domingo... claro que tengo mi preferido, pero ante todo y lo que más quiero es que ese domingo 1 de julio que está por llegar... Gane mi país. Hoy más que nunca nos necesita juntos... ¡Vamos México!
