Incondicionalidad
Por azares del destino, precisamente hoy, el día en que se celebra a la madre, escuché a una mujer expresarse de una manera terrible sobre su hija, literalmente dijo que tenía ganas de ahorcarla, no la bajó de malagradecida, tonta, floja, engreída y terminó diciendo ...
Por azares del destino, precisamente hoy, el día en que se celebra a la madre, escuché a una mujer expresarse de una manera terrible sobre su hija, literalmente dijo que tenía ganas de ahorcarla, no la bajó de malagradecida, tonta, floja, engreída y terminó diciendo que quería tomar distancia con ella para no terminar odiándose más. Los que me conocen saben que tengo el defecto de la impulsividad y que, cuando algo me toca fibras sensibles, las emociones se le adelantan a mi supuesta muy buena educación. No resistí expresarle que me impactaba lo que decía, que me dolía por ella y por su hija, y por más que ella me pedía que me callara, yo seguía hablando sobre incondicionalidad y todo lo que se deriva de ese amor profundísimo que siente naturalmente una madre, pase lo que pase, por sus hijos. Ella se levantó y se fue, y yo me quedé apenada. Volví caminando a casa, pensando en por qué no había logrado contenerme, a fin de cuentas, el problema no era mío. De repente lo entendí, me duele haber perdido a mi mamá hace tantos años, pensé que ya lo había superado, pero hoy me doy cuenta de que la extraño, con el tiempo la he ido bajando de aquel pedestal, pero al hacerlo la voy sintiendo más cercana. Hoy no la veo como una diosa, sino como una mujer que no sólo me regaló la vida, sino una hermosa manera de apreciarla.
Hoy yo soy madre y puedo asegurarles que es lo más maravilloso que me ha sucedido, me siento bendecida por esos dos seres que me motivan a querer ser cada día una mejor persona, esas dos almas que expanden la mía, y las dos luces que, aun en la noche más oscura, alumbran mi camino. Hoy quiero agradecerle a Emiliano y a Adriano por enseñarme tanto, por ser mis grandes maestros, por esa sensación de tibieza que invade a mi cuerpo tan sólo por verlos sonreír, por todos esos recuerdos que me llenan al mismo tiempo de nostalgia y de felicidad, por compartir conmigo la aventura, por sus abrazos, sus risas, sus festivales del Día de las Madres, por confiarme sus problemas, por escucharme, por cada una de sus confrontaciones, por sus hermosas y poéticas preguntas, por sus respuestas, por su mágica fantasía, por esas largas y transformadoras pláticas en el tráfico, por ser mis asesores de moda y estar siempre preocupados por pulir mi lenguaje, por hacerme un poco mejor cocinera al criticar tanto mi comida, por su confianza, por tanta paciencia, por tanto, tanto, tanto aprendizaje y, sobre todo, por comprender que es día a día como se va aprendiendo a ser madre. No encuentro palabras que pudieran acercarse a definir la sensación de amor y fuerza que me dan. Por ustedes quiero ser mejor persona, junto a ustedes deseo seguir creciendo y aprovechando que estoy dejando esto por escrito, les reitero que siempre, siempre, siempre contarán con mi incondicionalidad.
Los amo. Mamá.
