Atreverse a enamorarse
Es ése el instante del que la gota de lluvia se suspende, en el que se desliza la cresta de la ola, en donde danza la llama de la vida.
“El amor es para los valientes”. No sé de quién es esa frase, pero repetidas veces se la escuché a mi abuelo.
La vida nunca se detiene, algunas veces sólo baja la velocidad.
Una pausa, es ése el instante del que la gota de lluvia se suspende, en el que se desliza la cresta de la ola, en donde danza la llama de la vida.
Así es enamorarse, una resurrección. La oportunidad de renacer entre la nada y el todo bajo la gracia de una existencia, que gira perdida en un universo, que jamás llegará a donde se supondría debería llegar.
¿Existirá el destino?
¿Por qué me habrá tocado ser de esos que se preocupan tan sólo por las cosas que no tienen solución?
Mis signos son distintos, tienen más que ver con flamingos y mariposas blancas y negras en el cielo, cada una con su mensaje propio. Así es también el lenguaje del amor.
El amor... Ese que tú y yo vivimos unos días con sus noches, abrazados por la tarde y suspirando en la regadera.
Todo se transforma... Y dos cuerpos que empezaban a ser uno solo, nuevamente vuelven a ser dos, y es en esa división donde nacen los dolores nuevos. Entonces la vida sigue encarnándose en cuerpos de hombres y mujeres adoloridos, que no terminan de entregarse al sueño.
El amor es un sueño, y el que se rinde a él pierde, pero el que no pierde tampoco gana nunca.
¿Y si me llevaras a vivir en un mundo submarino?
¿Si escapáramos juntos de esas ridículas ideas sobre lo que es y lo que no es el amor?
¿Y si nos fuéramos muy lejos, o si simplemente nos escondiéramos bajo la sábana e hiciéramos de ese espacio nuestro mundo entero?
¿Si desde ahí, inventáramos nuestras propias reglas, y estableciéramos a partir de esa desnudez nuestra frontera?
Si nos lanzáramos juntos a la trampa, a esa por la que sólo dos pueden caer, la trampa de estar vivos, de descender por el agujero negro e infinito de todas las posibilidades.
¿Por qué será que le tememos a lo único que en verdad puede salvarnos del verdadero y único miedo del sinsentido?
