La matemágica

Siempre creí que nunca había tenido un acercamiento al arte, ni a otra circunstancia de la vida, por medio de la matemática

Estoy tomando un curso de foto-pintura, hoy, antes de empezar a trabajar, el profesor nos mostró un video donde un científico habla sobre la proporción áurea. Yo estaba muy emocionada por comenzar con lo mío, y en cuanto empecé a escuchar que la matemática es una herramienta indispensable para la estética quise salir corriendo. ¿Cómo, no se supone que mi vocación al arte viene precisamente de esa discapacidad que mi madre me repetía hasta el cansancio, la que yo tenía con los números? El caso es que por ser apenas mi segunda clase opté por intentar poner atención a este hombre que abarcaba con su sabiduría toda la pantalla. Existe un número Fi, y según Leonardo Pizarro es éste el número de la divinidad. El número que unifica los logaritmos de la espiral del centro de las flores, de los caracoles, de las partituras, del cuerpo humano y de las galaxias.

Siempre creí que nunca había tenido un acercamiento al arte, ni a ninguna otra circunstancia de la vida, por medio de la matemática, pero al ver este documental he caído en cuenta de la magia que se esconde detrás de una simple experiencia estética. De hecho, he sobrevivido a un mundo lleno de números gracias a algo que se desarrolla justo en personas como yo. Existe, según este interesante hombre, un tipo de inteligencia espacial más abstracta aún, y ésta tiene que ver no tanto con operaciones, concentración y orden mental, sino con un procedimiento lógico e intuitivo. Esa ciencia que se ocupa desde el cero al infinito, lo que busca es una sensación, rozar la verdad, ya que es justo ahí donde se esconde la bondad y la belleza , si la verdad se siente así, pues me parece que es muy parecida a esa certeza de la propia estética. Yo equilibro un cuadro sin saber nada en absoluto de esas reglas a las que se acataban los pintores de antes, no se cuál color es contradictorio a cuál, ni sobre perspectivas, ni mucho menos de geometría, es más, si tuviera que pararme frente a un lienzo sabiendo que debo trazar de antemano con regla y con compás, seguramente que esa misma tarde se desvanecería esta pasión que ha regido mi vida tantos años. La maravilla es que hoy sé que habemos muchos seres en el universo, y que por más que desde hace varios siglos se venga hablando de cómo deben y no deben ser las cosas, cada uno tenemos esa voz que nos traduce lo que superficialmente no podemos entender. Terminó el video, tenía tantas preguntas que sólo pude quedarme en silencio, empecé a hacer lo mío, ahora con la seguridad de que si existe ese número mágico y divino de alguna manera natural lo conozco a la perfección. Si mi madre me hubiera enseñado este video, si me hubiera dicho que hay muchas otras maneras de acercarse a la comprobación y el descubrimiento... y que esto tiene un nombre tan sencillo como intuición, quién sabe... quizá hasta hubiera llegado a entender algo de lo que a la hora de la matemágica en la escuela escribía en el pizarrón el profesor.

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