¿Voz escrita del Dr. Atl?
El Museo Kaluz integró en una museografía un video con la recreación de la voz de Gerardo Murillo.Partamos de un supuesto. Imagine usted que, en su próxima visita al Museo del Palacio de Bellas Artes, se sienta a contemplar el mural El hombre en la encrucijada o El ...
- El Museo Kaluz integró en una museografía un video con la recreación de la voz de Gerardo Murillo.
Partamos de un supuesto. Imagine usted que, en su próxima visita al Museo del Palacio de Bellas Artes, se sienta a contemplar el mural El hombre en la encrucijada o El hombre controlador del universo (1934), mientras escucha la voz de Diego Rivera, recreada con inteligencia artificial (IA), a partir de los archivos sonoros que resguarda la Fonoteca Nacional de México y de fragmentos textuales o entrevistas impresas donde reflexiona sobre sus motivos para crear ese mural.
Quizá a usted le gustaría oír a Rufino Tamayo en la próxima apertura de la exposición Mujeres, en el Museo Tamayo, la cual mostrará una nueva mirada sobre el canon femenino a través de la obra del pintor oaxaqueño, en donde se podría reconstruir la voz del artista —con IA— a partir de las grabaciones sonoras existentes y de algunos textos o declaraciones hechas a la prensa de su tiempo.
Algo así ocurrió la mañana de ayer en el Museo Kaluz, que dirige Miguel Fernández Félix, durante la apertura de la exposición El Doctor del Dr. Atl, en la que, al final del recorrido, se incluyó un material peculiar y hasta hoy poco empleado en una museografía formal. Se trata de un video de 10 minutos en el que se incorporó una recreación de la voz de Gerardo Murillo, Dr. Atl, con ayuda de la inteligencia artificial, para que pudiera leer, de forma póstuma, parte del manifiesto Un nuevo género de paisaje: Aeropaisaje y otros apuntes sobre cómo nace un volcán.
Al final del video, vestido con imágenes de un volcán en erupción, se aclara —no sé cuántas personas logren detenerse en ese detalle— que la voz escuchada fue generada con la herramienta ElevenLabs, a partir de la voz del Dr. Atl en una conferencia resguardada en la Fonoteca Nacional y con citas verbatim de tres textos: Dr. Atl. Cómo nace y crece un volcán, (p. 86); Un nuevo género de paisaje”, escrito por el artista en 1958, y Diálogo con el Dr. Atl, de Rafael Heliodoro Valle, publicado en una revista de la UNAM, en 1947.
Me parece que esta grabación es un buen ejercicio de mercadotecnia que no aporta gran cosa a la muestra. En parte, porque no reproduce con exactitud la manera de hablar de Dr. Atl, lo cual es imposible porque se parte de un texto con sintaxis perfecta al que se le coloca una máscara vocal que en cada línea pierde espontaneidad, que carece de las pausas y las dudas regidas por el pensamiento y de las inflexiones que marcan la temperatura y la emotividad del habla.
Nadie puede negarle al Kaluz su derecho a emplear la tecnología. Ayer, Fernández Félix argumentó que es una estrategia museográfica: “Es un elemento de mediación para hablar de algo concreto, en donde advertimos al público que la voz del Dr. Atl se da en la IA… y esto marca también cómo este medio tecnológico ayuda un poco más a que la voz escrita del Dr. Atl se vea, se escuche”.
No se trata de prohibir ni de censurar la creatividad de curadores y museógrafos, pero ¿qué tan válido es utilizar la IA para reconstruir la voz escrita de un artista del que existen registros vocales auténticos?, ¿qué tanto aporta un deepfake de audio que ni siquiera es el eje de la muestra?, ¿era necesario echar mano de este recurso para atraer público? No lo sé. Lo cuestionable es que, en su perfección, dicho audio es imperfecto e insustancial, considerando que la museografía ya incluye un documento sonoro con la voz real del Dr. Atl.
No sé cómo serán los museos del futuro. Ojalá que sobrevivan, aunque para ello deban echar mano de la IA. Quizá algún día será imprescindible este tipo de tecnologías en todas las exhibiciones, incluso, la recreación de hologramas tridimensionales con voz, olor y tacto, donde Rivera y Tamayo nos conduzcan por los pasillos de sus exposiciones. Ojalá que no.
