Voto de castigo

Luis Humberto Crosthwaite señaló una falla grave en el mecanismo de selección en el Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Ayer conversé con Luis Humberto Crosthwaite (Tijuana, 1962), el autor de Tijuana: crimen y olvido (2010), una potente novela sobre la frontera, que sumerge al lector en una trama tensa con olor a muerte y nostalgia. Élmer Mendoza lo ha definido como “un narrador acucioso y aplicado que sólo escribe cuando tiene la historia completa en la cabeza y que ejerce la corrección con minuciosidad lacerante” (El Universal, 25/11/2010).

En esta ocasión no charlamos de narrativa ni de talleres literarios, sino de una falla grave en el mecanismo de selección en el Sistema Nacional de Creadores de Arte

(SNCA) 2021.

Como otros autores, Crosthwaite (LHC) se postuló a la convocatoria de este año, en la categoría de Letras (narrativa), entregó su documentación en tiempo y forma y llegó a la fase resolutiva. Sin embargo, no fue elegido. Entonces, decidió obtener la información sobre el fallo y envió una carta al SNCA el 8 de octubre, para pedir copia de los dictámenes y así comprender la decisión.

La respuesta llegó 20 días después con el documento DA/1462/2021, firmado por

Tareke Ortiz Cisneros, funcionario del SNCA, junto con la copia clasificada de los cinco dictámenes de la Comisión de Selección, integrada por Carlos Velázquez, Cecilia Magaña, Edmée Pardo, Hugo Valdés Manríquez y Robert Lawrence Ransom, como informó el propio sistema.

Dichas actas revelaron la irregularidad.

Antes de entrar en detalle, cabe explicar que los proyectos pasan por una fase administrativa y otra técnica. La tercera es la resolutiva, donde los jurados califican cinco aspectos: la obra del creador; los reconocimientos de la crítica especializada; premios y distinciones; calidad de la propuesta, y la viabilidad del proyecto presentado.

En cada rubro, el postulante puede obtener un puntaje de 20 (sobresaliente), de 15 (Buena), de 10 (Suficiente) o de 0 (No tiene), y sumar un máximo de 100.

Al revisar sus actas, LHC descubrió las siguientes evaluaciones: 90, 90, 90, 85 y 0. Dicho cero provocó la falta de consenso entre el comité y la descalificación automática del proyecto, como indica el procedimiento.

Es inquietante que un dictaminador asignara cero en todos los rubros, dada la trayectoria de Crosthwaite. ¿Significa que no recibió la documentación con la obra? ¿No tuvo noticia de los premios ni de la crítica aportada?, ¿por alguna razón, decidió que no eran válidos? ¿O alguien le pidió que el autor no llegara a la ronda final?

Quizá ese jurado tuvo un ataque de amaurosis fugaz o pérdida temporal de la vista en ambos ojos y no pudo leer la documentación ni los comentarios de Elena Ritondale, de la Universidad Autónoma de Barcelona; de Héctor A. Reyes Zaga, del Dickinson College; de Christian Sperling de la UNAM, o de Juan Villoro, (El País, 24/06/2016) quien afirmó que “en tiempos de intolerancia y fundamentalismos, la Misa fronteriza de Crosthwaite promueve una fe rebelde”. Me parece que la secretaria Alejandra Frausto tendría que solicitar una explicación y que los funcionarios del SNCA deberían transparentar lo ocurrido, y como explica el autor, la decisión de un dictaminador puede ser subjetiva en cuanto a la calidad de la obra y del proyecto, pero no en los rubros que dependen de la documentación.

Al final, Crosthwaite puntualiza que “en un afán de transparencia, el miembro del jurado que difiere sustancialmente de la mayoría debería rendir una explicación por escrito; de otra manera, ésta se puede interpretar: que no realizó el trabajo por el cual fue remunerado o que simplemente desacreditó al participante por razones personales”, lo cual me parece justo. Quizá lo peor sería comprobar que este año muchos más escritores fueron descalificados bajo este mismo criterio, sin que ellos lo supieran.

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