Taibo II
El director del Fondo de Cultura Económica se equivocó al elegir sus palabras en la conferencia matutina del 23 de octubre.
No se trata de hacer leña del árbol caído ni de alimentar una agenda o favorecer a un grupo. Es simple: Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), se equivocó al elegir sus palabras la mañana del jueves 23 de octubre, en la conferencia matutina de la Presidenta y, como cualquier otro funcionario, debió asumir el costo, ofrecer una disculpa y no estar esperando a que llegara el respaldo de aliados y amigos, quienes, en su mayoría, han renunciado a la crítica y justifican cualquier exceso para quedar bien con el personaje, con el movimiento o con eso que algunos llaman “el lado correcto de la historia”, y así exigir la razón, con mayúsculas.
Sorprende que buena parte de la comunidad literaria (o comunidades, como ahora les dicen) optó por hacer mutis para no pisar en falso y hacer como que no se enteró de lo ocurrido durante el anuncio de la Colección 25 para el 25. Algunos más sí expresaron su desacuerdo, firmaron algunas cartas o protestaron públicamente, y no faltó quien se concentró en rechazar la cuota de género, como si ésta pudiera dañar la impoluta y sacrosanta calidad literaria de México.
Mientras tanto, las redes sociales hicieron su trabajo y convirtieron a Taibo II en santo y piñata, como ocurre con cada polémica en turno. Ojalá el funcionario hubiera asumido su tropiezo con humildad y mostrara la inteligencia que sus seguidores pregonan con tanta rabia. ¿En serio era necesario expresar: “Porque si partimos de la cuota, dices: Bueno, si sé de un poemario escrito por una mujer, horriblemente asqueroso de malo, por el hecho de ser escrito por una mujer no merece que se lo mandemos a una sala comunitaria a mitad de Guanajuato, mano, ¿por qué hay que castigarlos con ese libro de poesía?”. Claro que no.
Libros buenos, malos, pésimos, divertidos, sosos, aburridos y comerciales —no necesariamente horribles y asquerosamente malos— hay en todos los catálogos y son escritos sin distingo de género. En este caso, el tropiezo será recordado como una pifia monumental y será referido y cuestionado una y otra vez para entender que no puedes andar por la vida peluseando a escritoras.
Y aunque no se trata de crucificar a Taibo, tampoco romanticen al personaje, porque, para ser escritor, carece de precisión en sus adjetivos. En todo caso, que el titular del Fondo de Cultura Económica —que este año ejerce un presupuesto cercano a los 136 millones de pesos provenientes del dinero de todos y todas— nos detalle cuáles son esas poetas y escritoras (escritores también, por favor) que escriben tan horrible, para luego ver si estamos de acuerdo.
De momento, dejemos que las redes sigan ardiendo y que los discursos airados circulen, pues todo esto refleja una herida abierta que ni siquiera logramos explicar. Mientras tanto, ojalá que Taibo II logre ver el elefante que hay en su habitación.
Ahora, veamos algunos datos concretos sobre la Colección 25 para el 25. En realidad, debió llamarse 27 para el 25, dado que incluye 27 títulos, luego de que El atravesado, de Andrés Caicedo, y Cuentos, de Juan Carlos Onetti, se sumaran de último momento.
En total, esta colección tendrá un tiraje de 2.5 millones de libros que serán distribuidos de forma gratuita en Argentina, Colombia, Guatemala, Uruguay, Chile, Ecuador, Venezuela, Cuba, Honduras, Perú y, por supuesto, México, entre el 17 de diciembre y febrero de 2026.
El proyecto tuvo un costo de casi 50 millones de pesos, entre pago de derechos e impresión; México aportó cerca de 52% del costo total, monto que cubrió mayormente el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), lo que permitirá la distribución de cerca de 1.3 millones de libros en territorio nacional, de tal suerte que los jóvenes lectores difícilmente accederán a la colección completa y deberán fomentar el intercambio para leer todos los libros.
