Sombra en el paraíso

El Museo Vivo del Muralismo, en Argentina 28, ofrece tres mil metros cuadrados de murales.

El Museo Vivo del Muralismo (MVM), inaugurado en septiembre pasado, es un pequeño paraíso de color y memoria que asombra por su recorrido polifónico y por el esfuerzo de artistas y curadores para dar forma a una serie de salas expositivas que acompañan la lectura de los murales existentes desde hace un siglo.

El recorrido obliga varias horas de paso continuo o una segunda visita, pues ofrece con generosidad más de tres mil metros cuadrados de murales que ponen en valor una de las máximas representaciones del arte mexicano, y se complementa con más de cien piezas —entre fotografías, reproducciones, pinturas y obras contemporáneas— que amplifican la lectura de la sede histórica de la Secretaría de Educación Pública (SEP), a la que se ingresa sin costo desde la calle de Argentina No. 28, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Así que, en un instante, es posible apreciar los frescos de Diego Rivera (como La quema de Judas, Los tejedores y El tianguis, por mencionar algunos); de Amado de la Cueva (Los santiagos y El torito), o de Jean Charlot (Los cargadores y Las lavanderas), realizados entre 1923 y 1924. Y, en otro momento, se puede caminar muy cerca del escritorio que alguna vez ocupó José Vasconcelos, decorado con un zodiaco del artista Jorge Enciso y, al fondo, el fresco de Roberto Montenegro (Estudios indostánicos), que refleja el pensamiento helenista y oriental del autor de La Raza Cósmica.

También es posible detenerse en una inmensa pantalla táctil que facilita la lectura de los murales, cuyo contenido interactivo debería estar disponible en línea para cualquier usuario; en las reproducciones de las pinturas de Cacaxtla y Bonampak; en las fotografías del Polyforum Cultural Siqueiros, o en el documental sobre la obra que Rafael Cauduro pintó en la Suprema Corte de Justicia.

Todo este trabajo es reconocido por visitantes mexicanos y de otras latitudes, quienes celebran la apertura y adecuación de la sede histórica.

LA MALA NOTICIA es que al menos 15 curadores, gestores e iconógrafos que participaron en los trabajos de museografía, investigación y desarrollo de propuestas de inclusión y accesibilidad en este museo no han recibido el último pago por sus servicios, pese a que éste debió finiquitarse antes de la inauguración del recinto.

Algunos afectados, consultados por esta columna, detallaron que, debido a que la Secretaría de Educación Pública no tiene entre sus atribuciones la creación de museos, realizó dos licitaciones —una para obra civil y otra para la museografía, que es la que nos compete—, así que el equipo de especialistas fue convocado por la SEP, pero la parte administrativa y de contratación quedó en manos de Ignitia Desarrollos, empresa que, si mal no recuerdo, realizaría el proyecto ejecutivo del Parque del Muralismo Mexicano, en el Centro SCOP.

Luego de más de un año de trabajo, el Museo Vivo

del Muralismo se inauguró, pero el último pago de honorarios no llegó para los 15 profesionales, quienes hasta diciembre pasado recibieron evasivas y justificaciones

poco claras.

Ignitia Desarrollos argumentó, por ejemplo, que la Secretaría de Educación Pública no había concretado el último pago, lo que les imposibilita cubrir dicha entrega de recursos. Sin embargo, los afectados argumentan, con justa razón, si acaso esta empresa no debería contar con la suficiencia presupuestal para liquidar a los profesionales que sí cumplieron en tiempo y forma con el trabajo.

Ante las negativas, los afectados enviaron una carta, el pasado 21 de enero, a los representantes de la empresa (Úrsula Schwuchow y Enrique Servín), a la directora del MVM (Gloria Falcón) y a los titulares de la SEP (Mario Delgado), Cultura (Claudia Curiel) y Anticorrupción (Raquel Buenrostro), para exigir una solución inmediata al adeudo. Sin embargo, al cierre de esta edición no habían recibido respuesta. Entonces, ¿quién se hará responsable?

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