Por amor al arte
Para los músicos mexicanos, tocar en el Festival Eurojazz de este año fue sinónimo de sacrificio y de un trato injusto, porque no recibieron un pago en forma, sino que fueron condicionados a dar gratis el concierto o recibir honorarios raquíticos y, como compensación, ...
Para los músicos mexicanos, tocar en el Festival Eurojazz de este año fue sinónimo de sacrificio y de un trato injusto, porque no recibieron un pago en forma, sino que fueron condicionados a dar gratis el concierto o recibir honorarios raquíticos y, como compensación, programar una o dos fechas a taquilla en el auditorio Blas Galindo para 2025.
Esto implicó que los artistas nacionales trabajaran sin una remuneración inicial (que debió rondar los 40 mil pesos) por tocar en vivo ante varios miles de asistentes y, luego, “tener la oportunidad” de hacer una segunda función, a la cual, obviamente, se le deberán restar porcentajes por la venta de boletos, el uso del espacio (cerca de 30 por ciento de las ganancias) y los infaltables impuestos. ¿Qué clase de funcionarios hablan de apoyar al jazz con este tipo de acuerdos que minimizan a los músicos? ¿Acaso el Eurojazz se ha convertido en un festivalito para músicos que viven del hueso o ésta es una práctica común en el Centro Nacional de las Artes?
Dicha situación, que ha colocado a los artistas mexicanos en un predicamento, confirma que la escena del jazz en nuestro país enfrenta una crisis financiera que se ha agudizado ante la falta de clubes y de festivales en todo el país; aunado a que el Eurojazz —pese a cumplir 27 años en noviembre pasado y recibir más de 72 mil asistentes en formato presencial y a distancia— no pagó adecuadamente a los músicos nacionales.
Otro dato que permite comprender la problemática que enfrenta este foro es que las agrupaciones europeas que participaron en esta edición debieron financiar su viaje y su pago con apoyo de su propia embajada. Ahora comprendo por qué durante el Año Dual México-Brasil 2024 tuvimos por aquí a muchos artistas cariocas, al menos en el Cervantino, pero nuestro país no tuvo capacidad financiera para enviar una delegación de creadores a Brasil.
Así que hacemos un llamado a Claudia Curiel, titular de Cultura federal, para evitar que se siga empobreciendo la escena del jazz en nuestro país y a desplegar correctamente el trabajo de los artistas mexicanos fuera de nuestras fronteras.
ESCUELAS DE ARTES
Las escuelas de artes del INBAL y del INAH cierran el año con una buena noticia. Ayer, Claudia Curiel presentó un esbozo del Proyecto Integral de Renovación de las Escuelas de Educación Artística y Cultural para impulsar a todos los planteles de iniciación, de artes y de investigación de Bellas Artes y de Antropología e Historia.
La iniciativa es destacada porque, como reconoció la funcionaria, desde hace más de cuatro décadas estas academias quedaron en el abandono.
El plan, anunció Curiel en la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, incluye el mejoramiento de la infraestructura de las escuelas, su equipamiento, la actualización de sus planes de estudio, el fortalecimiento de un enfoque comunitario y el retiro de cuotas por inscripción y reinscripción, a partir de 2025.
Esto beneficiará a todos los planteles de iniciación artística de los estados, a los Cenidi, al Conservatorio Nacional de Música, la Superior de Música, las escuelas nacionales de danza, la ENAH, el ENCRyM y la Escuela Orquesta Carlos Chávez, por mencionar algunas.
Sólo queda pendiente que Curiel ahonde en los procesos, los plazos y el presupuesto que será destinado a este trabajo que, al menos, contemplaría 500 millones de pesos en este año; y que desglose a detalle cómo estas escuelas conectarán con la SEP, los semilleros y otras instancias de educación no formal. Ojalá que quien dirija este trabajo no sea Lucina Jiménez, porque un plan de esta naturaleza requiere de un funcionario eficiente.
*** Con motivo de las fechas decembrinas, esta columna tomará un descanso y volverá el sábado 18 de enero.
¡Felices fiestas!
