Polyforum en pausa

Desde hace un lustro este recinto permanece tapiado e inaccesible

El Polyforum Cultural Siqueiros despierta pasiones de todo tipo, pero lo más relevante es que, a medio siglo de su apertura, mantiene el esplendor de una obra maestra que asombra e inquieta hasta el ojo menos experto, no sólo por su monumentalidad y su integración plástica, sino porque en un parpadeo es posible acariciar la esencia de esta cumbre que camina iracunda y despreocupada por los pasillos del capitalismo.

Hoy no importa si esta mole de asbesto-cemento alguna vez fue imaginada como la capilla Siqueiros o el féretro del muralismo. Su vigencia es incuestionable. Lo que preocupa y ofende es que desde hace un lustro permanece tapiada e inaccesible a cualquier ciudadano, pues avanza a paso lento la definición de los trabajos de la Torre Polyforum —edificio de 48 pisos, paralelo al World Trade Center, que “financiará” la restauración del sitio—, emprendidos por Esteban Suárez, nieto de Manuel Suárez y Suárez, quien concibió el complejo inaugurado en 1971.

De momento, el pasado lunes, personal del Taller de Mural del Cencropam acudió al Polyforum para revisar la membrana plástica que protege, desde 2019, los 3 mil metros cuadrados de murales de techumbre, así como los paneles y la pieza La marcha de la humanidad. Esto me lo confirmó ayer Ernesto Martínez, director del Cencropam, a 12 días de que Excélsior reportara la grabación y emisión de un reality show de cocina (sin uso de gas) que no fue supervisado por la autoridad cultural.

Incluso, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que dirige Lucina

Jiménez, a través de una carta me indicó lo siguiente: “Al ser un bien privado, corresponde al propietario de ese inmueble la responsabilidad de atender los diagnósticos que el INBAL ha realizado”, por lo que “el Cencropam está a la espera del inicio de obras de este proyecto”. ¿En serio? No sabía que la conservación del conjunto dependiera de la buena voluntad del particular.

Ahora me queda claro.

Ernesto Martínez me dijo que el Cencropam aún no tiene fecha para iniciar la restauración, pero dichos trabajos, divididos en tres etapas, durarán entre 20 y 22 meses.

En la primera instalarán el Laboratorio de Biodeterioro para aspirar polvo, residuos de asbesto-cemento y fibra de vidrio, y limpiarán y desinfectarán el mural en su anverso y reverso. También actualizarán la información de daños registrados, revisarán los sistemas de sujeción, el reforzamiento de los paneles y de las piezas escultóricas con apoyo de 15 personas que trabajarán de lunes a sábado durante tres meses.

La segunda etapa será destinada al tratamiento de la cubierta, lo que implicará el retiro y sustitución de la membrana plástica, con la participación de 10 trabajadores durante dos meses. Y en la tercera enfocarán su atención a la restauración y reintegración cromática de los murales exteriores e interior del complejo, así como de la barda (de 24 m de largo), con 30 personas y durante 16 meses. Ojalá inicien pronto.

Al final de la llamada, consulté al titular del Cencropam si no deberían emitir alguna restricción o recomendación para mantener las condiciones de temperatura, humedad e iluminación en los eventos privados que avala Esteban Suárez, dado que el inmueble cuenta con la declaración de Monumento Artístico (1980) y está protegido por ley.

Sin embargo, su respuesta fue muy clara: “Nosotros no hemos detectado ningún daño a partir de alguna actividad que haya realizado (el particular), pero en el momento en que nos percatemos de que eso esté ocurriendo, obviamente tendríamos que señalarlo, pero definitivamente no ha sido así y no hemos visto que el Polyforum esté corriendo ningún peligro”. Ahora sí, todos podemos dormir tranquilos.

Un dato final: el próximo 15 de septiembre vence la licencia de construcción de la Torre Polyforum.

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