Paciencia y austeridad

Paciencia. Ésa es la palabra que resume la respuesta que, hasta el momento, han recibido los alumnos de las escuelas artísticas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura INBAL en el Conservatorio Nacional de Música CNM, la Escuela Superior de Música ESM y la ...

Paciencia. Ésa es la palabra que resume la respuesta que, hasta el momento, han recibido los alumnos de las escuelas artísticas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) —en el Conservatorio Nacional de Música (CNM), la Escuela Superior de Música (ESM) y la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda (ENPEG), entre otras—. Paciencia, esa partícula discursiva que mutará en esperanza y desembocará en promesas renovadas.

¿Paciencia? Sí, eso les piden los funcionarios de cultura que recién aterrizan en el cargo, mientras dimensionan el tamaño del problema y una posible solución en tiempos de austeridad. Pero qué fácil es apelar a la paciencia desde la comodidad de una oficina bien equipada o al cobijo y al aplauso que ofrecen eventos como el Festival Internacional Cervantino.

Lo mejor sería evaluar la gestión de quien no hace mucho despilfarró la paciencia de una comunidad estudiantil que ya empieza a cerrar vialidades y a preparar nuevos mítines que irán escalando. ¿Acaso no es tiempo de que

Claudia Curiel (SC) y Alejandra de la Paz (INBAL) muevan la primera pieza del ajedrez presupuestal? ¿Por qué la espera?

Tenía razón Lucina Jiménez, extitular del INBAL, cuando me dijo que “al CNM se le abandonó durante muchos años” (Excélsior, 31/08/2022), aunque más bien hoy debería matizar el tiempo verbal y explicar a Curiel por qué se profundizó el olvido en todas las academias de la dependencia. Ojalá que pronto le detalle cómo aplicó su famosa reingeniería institucional en estas escuelas y, de paso, dé a conocer el análisis que hizo sobre las necesidades de

cada plantel.

Mientras tanto, las partículas de paciencia se agotan. Basta con leer la carta de extrañamiento que los estudiantes de La Esmeralda enviaron hace unos días a las autoridades federales y de cultura, en la que señalan la “actitud violenta, provocadora e irresponsable de Lucina Jiménez”, el pasado 8 de octubre, durante la asamblea que realizaron en el patio de la ENPEG.

Puntualizan que Lucina conoce perfectamente los problemas de las escuelas del INBAL desde que ocupó la dirección del Cenart (entre 2001 y 2005), pues “se le han informado en reiteradas ocasiones, sin que ella dé solución alguna”, por lo que consideran que su reciente visita a la escuela “es una simulación y una provocación indolente”.

Y expresan: “Nos enoja que la doctora Jiménez haya aprovechado las manifestaciones de los estudiantes para deslindarse de sus responsabilidades, heredando a una nueva administración una serie de problemas, todos señalados en los pliegos petitorios de cada escuela y que no fueron atendidos a lo largo de sus gestiones, a pesar de que fueron demandas constantes”.

También manifiestan su rechazo a la nueva designación de Lucina: “Nos preocupa que una servidora pública que no cumplió con sus responsabilidades, que siempre procedió de manera negligente frente a las necesidades de nuestra comunidad (y), que, incluso, ha provocado más problemas por tener una actitud por completo inadecuada con nuestra comunidad, se encargue de la Dirección de Formación y Gestión Cultural, de nueva creación… Consideramos que la doctora Jiménez no es la persona idónea para responsabilizarse de un cargo tan importante y que requiere de sensibilidad, ética y compromiso”.

Finalmente, los alumnos de la ENPEG agradecen la intervención de los nuevos funcionarios de la SC, dado que, por primera vez, hay un acercamiento real y observan  disposición para atender las necesidades de la educación artística del país. Esperemos que Curiel tome con seriedad los pronunciamientos de los estudiantes —quienes serán parte de la comunidad artística y académica del futuro—, que los escuche con atención y que las soluciones lleguen antes de que la paciencia se extinga.

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