Orquesta en la bruma

Prevalece la opacidad en el diálogo entre la Secretaría de Cultura capitalina y la Orquesta Típica de la Ciudad de México. Irregularidades, incertidumbre, falta de pericia y mucho ruido son algunos de los ingredientes que han llevado a la Orquesta Típica de la Ciudad ...

Prevalece la opacidad en el diálogo entre la Secretaría de Cultura capitalina y la Orquesta Típica de la Ciudad de México.

Irregularidades, incertidumbre, falta de pericia y mucho ruido son algunos de los ingredientes que han llevado a la Orquesta Típica de la Ciudad de México (OTCM) a un instante de bruma y conflicto en el que prevalecen la opacidad y las contradicciones, en su diálogo con la Secretaría de Cultura de la CDMX.

Si bien, esta semana, la SC local, que dirige Ana Francis López Bayghen, acertó al prometer que “el proceso para designar a la futura persona que dirigirá la orquesta será mediante una convocatoria pública” (ojalá lo cumpla), no podemos dejar de observar ciertas inconsistencias que se han destapado en los últimos días y que no han hallado el cauce de la aclaración.

Como ejemplo, se debe mencionar el trabajo que realiza Ruth Irán Quiroz, enlace administrativo de la Orquesta Típica de la Ciudad de México, quien, según la agrupación, entregó bases a tres músicos externos, sin audición, “pasando por encima de la antigüedad de los integrantes que han esperado la oportunidad de concursar”. ¿Considera López Bayghen que esto es legítimo y democrático en una orquesta profesional?, ¿le parece un procedimiento serio o es parte de los usos y costumbres que se creían erradicados?

En consecuencia, los músicos pidieron la remoción de dicho enlace administrativo, pero

no han encontrado una respuesta favorable.

Otro aspecto que no puede pasarse por alto es el despido o la no renovación del contrato de Alberto Torres Xolocotzi como director artístico de la orquesta, pues mientras la Secretaría de Cultura argumenta el “incumplimiento de responsabilidades administrativas”, el músico aclaró, en una carta abierta, que su labor al frente de la OTCM fue meramente artística y no administrativa, “correspondiendo esto último al enlace administrativo, cayendo así en una clara falta de conocimiento del trabajo de la orquesta y, sobre todo, en una nueva difamación hacia mi trabajo y persona”.

Además, enlistó las funciones de su contrato, por aquello de los supuestos incumplimientos: “participar como director artístico, realizando la programación y revisión del repertorio musical; seleccionar el repertorio musical que se interpretará en cada programa; organizar y programar las órdenes de ensayo y conciertos; organizar y realizar los ensayos con los integrantes de la orquesta y el coro, y corregir y supervisar la correcta interpretación musical”.

Explicó que “todo trabajo artístico se somete a una planeación previa, en la que se incluye la programación artística a realizar… esto con sustento del presupuesto destinado para la orquesta por parte de la SC, mismo que, hasta el día de mi salida, nunca fue claro y mucho menos mencionado, debilitando artísticamente a la orquesta”.

Y detalló que, en cuanto a las programaciones, “éstas se realizaban en tiempo y forma, enviándolas a la C. Ruth Irán Quiroz Espejel, enlace administrativo actual de la OTCM, quien debía entregarla bajo el protocolo habilitado para ello ante la Dirección General de Patrimonio. Cabe destacar que esta forma de entrega no había suscitado problemática alguna con la anterior enlace administrativo ni antiguos directores del área de Patrimonio de la Secretaría de Cultura”.

Pero lo más preocupante es lo que relata en el séptimo punto de su carta: “A raíz de todo esto, quiero expresar que, a pesar de la desventurada información en donde se desprestigia mi trabajo, no me asombra, puesto que durante estos meses en los que me he mantenido al margen de la situación, he recibido llamadas telefónicas de personas que se identifican como trabajadores de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, en las que se me advierte que se me involucrará en actos ilícitos de diversa índole, esto a manera de presión”.

Ojalá que la SC ponga más inteligencia al caso y que esto no se convierta en una campaña sucia o en ajuste de cuentas que dañe, sobre todo, a la orquesta.

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