¿Meritocracia?

La Compañía Nacional de Danza presentará una temporada de danza contemporánea en Bellas Artes

Todo parece indicar que la Compañía Nacional de Danza (CND) —que dirigen Erick Rodríguez y Elisa Carrillo— volverá al sendero de la danza contemporánea. Quizá para atraer a más público o refrescar la imagen de la agrupación.

Así lo veremos durante la serie de funciones con Ātman (11, 12 y 13 de julio), anunciada como “el encuentro de seis voces coreográficas mexicanas (Sofía Camacho, Michele Cutri, Sonia Jiménez, Jacqueline López, Yansi Méndez y Carla Segovia) que dialogan desde el cuerpo, el alma… la esencia”, “un programa que celebra lo diverso, lo íntimo y lo transformador”.

Ojalá que la puesta sea afortunada, aunque, de inicio, salta la duda de cómo fue que Erick Rodríguez hizo la selección del repertorio y con base en qué criterios, porque da la casualidad de que vuelve a destacar el nombre de Sonia Jiménez, contratada como bailarina en la CND, aunque más bien funge como maestra de ballet y, próximamente, participará (con voz, pero según sin voto) en las evaluaciones de desempeño de la compañía, lo cual algunas bailarinas han señalado como un posible conflicto de interés, aunque Erick no lo ve así.

Recordemos lo que el titular dijo al respecto (Excélsior, 28/04/2025): “Sonia, al no ser maestra, no tiene voto en las evaluaciones, pero sí puede opinar”. Y “¿por qué se toma en cuenta su opinión? No sólo por ser una excelente profesional y por ser una muy buena maestra, (sino) porque es la que trabaja día a día con el cuerpo de baile. Entonces, por supuesto, hay que escucharla”.

Ahora nos anuncian que esta misma bailarina debutará como coreógrafa con Introversión, en Ātman, y que hasta le ha dado tiempo para ensayar en On time, de Yansi Méndez, para la misma puesta.

Creo que Erick Rodríguez debería explicar cuáles son los méritos y la trayectoria de la bailarina y maestra para presentar una obra propia en Bellas Artes. Quizá hablamos de una súper artista y, entonces, lo mejor sería nombrarla bailarina principal o, incluso, directora de la CND. Algo similar ocurre con

Michele Cutri, corifeo de la agrupación.

También me pregunto lo siguiente: si la CND tiene tantos lesionados —al menos diez—, ¿por qué prescindir de una bailarina tan comprometida y destacada como Sonia y tener que cubrir las bajas con estudiantes de Monterrey y Córdoba?

Por último, Erick también tendría que meditar si la puesta del repertorio contemporáneo —que ocurre desde ahora y hasta octubre— no provocará más lesiones en las bailarinas, y si esto no se acentuará cuando llegue el momento de poner Giselle, en noviembre próximo.

Aquí, Elisa Carrillo podría ayudar a poner un poco de orden, pero sabemos que está bastante ocupada con sus proyectos personales, como ocurrió hace poco con el montaje de Bolero, de Maurice Béjart, para lo cual incluso utilizó los salones de la propia CND, sin que nadie lo viera como algo ilegal, a lo que se suma su participación como jurado en múltiples concursos y, a partir de enero de 2026, como directora de la escuela de ballet John Cranko. Es curiosa la forma como trabaja la CND.

  •  

ROMPE EL SILENCIO

Ayer por fin habló el Fideicomiso Museo Dolores Olmedo y anunció que, en 2026, reabrirá las puertas del recinto en La Noria. Justificó que en los últimos cuatro años se ha dedicado a “completar proyectos de registro, catalogación y preservación digital de las colecciones prehispánica y popular, así como de la biblioteca y los archivos personales de Dolores Olmedo”. Anunció una colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Instituto de Investigaciones Estéticas para “impulsar iniciativas de conservación y estudio de las colecciones”, y adelantó que tendrá “una vocación renovada”, pero no aclaró si todo el acervo que posee permanecerá en ese museo, como era la voluntad de Lola Olmedo. ¿Por qué?

Temas: